El senador uruguayo José Mujica, líder histórico del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros -cuya reinserción política lideró más de dos décadas- ganó este domingo 28 la candidatura a la Presidencia por el gobernante Frente Amplio (FA) en elección interna simultánea en todos los partidos, a las que asistió 44% de los dos millones y medio de habilitados.
Por Carlos Montero, desde Montevideo, para Radio Nederland
El veterano dirigente de izquierdas vive en una chacra, tras 14 años preso como rehén de la dictadura cívico militar (1973/85) que encabezó Juan María Bordaberry. Enfrentará en primera vuelta del ballotage de octubre a los ganadores de otros lemas: el colorado Pedro Bordaberry -hijo del presidente vuelto dictador (1972/76)- y el ex presidente liberal Luis Alberto Lacalle, con quien quedaría cara a cara en la segunda vuelta de noviembre.
Habla intencionalmente con ‘errores de ortografía’, cultiva su imagen de filósofo de boliche y, con un carisma que captó afecto de los desposeídos, Mujica derrotó en la disputa de la coalición oficialista al también senador y ex ministro de Economía Danilo Astori respaldado por el actual presidente.
Hoy admite la posible huida de inversores -a los que invitó a que “duerman tranquilos” pues prometió no hacer expropiaciones- si no logra convencer al ex decano y contador Astori para que sea su vicepresidente, a cambio de designar al equipo económico y ser como su “primer ministro”. Por ello ante la sede y líderes del Frente Amplio llamó públicamente a la unidad.
Encuestas
De acuerdo con serias encuestadoras locales como Factum, los nacionalistas empatan en 43% la futura intención de voto al FA, lo que podría desnivelar la balanza en su favor el 11% del Partido Colorado. El lema gubernista queda más perfilado a la izquierda que al centroizquierda del actual mandatario Tabaré Vázquez, lo cual resta votantes de centro, que son los que deciden las elecciones uruguayas.
Peor, cuando el ex presidente Lacalle (1990/95) logró la noche del triunfo (de 54% a 46%) convencer a su opositor, el centrista Jorge Larrañaga del mismo Partido Nacional (PN), para ser su Vice y salir tomados de la mano al balcón que da a la Plaza Matriz, alma de la Ciudad Vieja capitalina.
El sistema del ballotage obliga a quien quiera ser presidente en Uruguay a lograr el 50% a solas en primera vuelta o acompañado por otros lemas que apoyen a uno de los dos finalistas en la segunda. En 1999 los nacionalistas apoyaron a los colorados para ganarle a la izquierda. Ahora esperan la devolución del favor una década más tarde.




























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