La detención, en España, del piloto acusado de participar en los vuelos de la muerte confirma la determinación de la justicia internacional de procesar a todos los responsables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante los años de la dictadura argentina.
Escuche la entrevista con *Carlos Slepoy:
Julio Poch llevaba más de 20 años viviendo en Europa y se había nacionalizado en Holanda. Durante todo este tiempo, el ex-teniente de fragata había llevado una vida absolutamente normal y se desempeñaba como piloto comercial. Según informaciones da prensa, cuando fue detenido, Poch realizaba su último vuelo antes de jubilarse. Además, desde hacía un año, la policía argentina y holandesa trabajaban juntas en la investigación del caso. El ex militar se encuentra recluido en la cárcel de Picassens, y previa autorización del Gobierno español y una resolución de la Audiencia Nacional, se tramitará la petición de extradición presentada por el Gobierno argentino.
Una vez en Argentina, Poch deberá responder ante el juez Sergio Torres por las torturas y asesinatos de miles de personas durante los ‘vuelos de la muerte’. Torres lleva adelante la denominada ‘mega causa’, con la que se busca procesar y condenar a los responsables de los crímenes contra los derechos humanos perpetrados en la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, cuyos correspondientes juicios están previstos para noviembre.
Organizaciones de derechos humanos creen que, en un futuro cercano, se realizarán más detenciones como ésta. Sin embargo, muchos consideran inexplicable que una persona sospechosa de haber cometido crímenes atroces pueda llevar una vida cómoda y normal durante décadas. En opinión del abogado argentino de derechos humanos, Carlos Slepoy, eso es posible porque “muchos represores, a pesar de toda la presión de la justicia internacional, creen que tienen una especie de omnipotencia en la cual sienten que nunca van a ser detenidos”. Slepoy valora muy positivamente los últimos dos años, en los que se han identificado a algunas de estas personas, iniciado varias investigaciones judiciales y expedido ordenes internacionales de captura.
Entrevista con *Carlos Slepoy, abogado Argentino en derechos humanos:
Pregunta: ¿Quién es Julio Poch?
Respuesta: Por la informaciones que hay en este momento, se trata de una persona que era teniente de fragata en Argentina, en el momento de la dictadura militar. Él actuó en uno de los principales centros clandestinos de detención regentados por la marina de guerra Argentina, que era la escuela de mecánica de la armada en donde hubo una práctica sistemática de desaparición de personas, fundamentalmente a través de tirarlas vivas al mar. Todo parece indicar, por los testimonios que hay en la causa que lleva adelante en Argentina el Juez Sergio Torres, quien precisamente tiene a su cargo la denominada mega causa de la Escuela Mecánica de la Armada, que este hombre era uno de los pilotos de estos aviones, y, por lo tanto, con una responsabilidad principal en los crímenes que se cometieron. Las informaciones que hay es que desde hace mucho tiempo él está fuera de Argentina, país que abandonó en los años 80, aproximadamente. Las autoridades holandesas también han tenido una participación muy importante en esta detención, aparte de las españolas. Poch era un hombre que se jactaba ante sus compañeros de la aviación civil de los crímenes que había cometido durante la dictadura militar. Hay varios testimonios en este sentido, por lo cual parece bastante evidente de que finalmente y tras el proceso judicial que necesariamente tendrá que haber en España, será extraditado a Argentina, como ha ocurrido con otros represores.
P: ¿Cómo se puede explicar que este señor haya vivido tanto tiempo en Holanda, haya podido hacer su vida normal, a pesar de que, como usted mismo lo mencionaba, se jactaba ante sus compañeros de trabajo y ante otras personas de haber participado en los vuelos de la muerte?
R.: Bueno, esto ocurre con muchos represores que, a pesar de toda la persecución internacional, que está muy desarrollada, tienen un grado de omnipotencia en la cual sienten que nunca van a ser detenidos. Pero fueron precisamente las jactancias que él ha tenido las que hicieron que varios testigos se dieran cuenta de su participación en los vuelos, y, por tanto, es probable que si él no hubiera tenido esta actitud nunca se hubiera llegado a su detención.
P: Usted nos daba algunos detalles sobre el proceso judicial que se le sigue en Argentina, pero, ¿conoce más detalles del proceso y cuáles son los pasos siguientes en este caso?
R: En este caso específico, él está detenido en Valencia, en la cárcel de Picassent y va ha ser trasladado con seguridad a Madrid. Ya ha sido designado el juez que va a atender la causa. De acuerdo a los antecedentes que hay en este sentido, lo más probable es que el juez decrete su prisión provisional hasta tanto se tramite el proceso de extradición que, para que se siga adelante, requiere una primera autorización del Gobierno español, y luego un proceso ante la Audiencia Nacional de España, para que se decida si procede o no la extradición. Todos los antecedentes, en casos de este tipo, indicarían que finalmente va a ser extraditado a Argentina, donde va a tener que dar cuentas ante la justicia en esta misma causa, en la que precisamente se van a empezar a celebrar juicios, presumiblemente para el mes de noviembre. Como hay muchos implicados en estas causas y como no todas se sustancian en el mismo momento, es probable que vaya a ser juzgado más adelante, indudablemente porque su extradición va a llevar unos meses, en todo caso.
P: Organizaciones de derechos humanos denuncian que pueden haber muchos más casos como éste, y familiares de desaparecidos dicen haber reconocido en Europa represores de la dictadura Argentina. ¿Pueden existir muchos mas casos como éste?
R: Sin lugar a ninguna duda. En estos últimos dos años han sido identificados varios de ellos, ya se adelantan investigaciones policiales y las autoridades argentinas ya han cursado varios pedidos de detención internacional. También en España se ha abierto el proceso contra los represores argentinos. Por tanto, no es de descartar en absoluto que otras personas puedan ser detenidas producto de las investigaciones que se están haciendo aquí.
P: ¿En que consistían estos vuelos de la muerte?
R: Los vuelos de la muerte eran un método a través del cual se hacia desaparecer a las personas. Como se sabe, en Argentina, según estimaciones de los organismos de los derechos humanos, hubo durante la dictadura militar 30.000 detenidos desparecidos. Muchas de estas personas son encontradas en fosas comunes, pero de muchas otras no se sabe, ni se sabrá, su destino particular, precisamente porque eran lanzadas al mar. El mecanismo era que una vez detenidas, secuestradas y torturadas, se les drogaba para transportarlas en aviones militares y que volaban primero al Río de la Plata. Pero, como aparecieron cadáveres y se suscitaron problemas internacionales, la técnica era llevarlos hacia el Atlántico, hacia el sur de la Republica Argentina, y lanzarlos al mar. Es importante destacar que, después de mucho tiempo, el mar a devuelto muchísimos de estos cadáveres que posteriormente fueron enterrados y velados por sus familiares. La técnica de la desaparición forzada no fue nueva en Argentina, pero sí caracterizó el proceso de la dictadura militar y el principal método de desaparición de personas eran precisamente estos denominados vuelos de la muerte.





























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