En lo que va del año, al menos 2235 personas han fallecido por muerte violenta en Guatemala. Así lo constata el Grupo de Apoyo Mutuo, GAM, la organización guatemalteca defensora de los derechos humanos.
Más de 2200 muertes violentas en los últimos 7 meses se traducen en, al menos, 315 al mes y unas 12 al día. El deterioro de la sociedad guatemalteca ha llegado a uno de los puntos más graves, y los principales afectados son los sectores más vulnerables del país.
“Estas muertes se deben fundamentalmente a la presencia del crimen organizado y de diversas bandas de delincuentes que operan en Guatemala,” afirma el licenciado Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo. En su estudio, Polanco confirma que las bandas organizadas han demostrado que aún controlan distintas áreas geográficas de Guatemala.
“La violencia no tiene control, los secuestros, las muertes, las extorsiones y los linchamientos son sólo algunos de los indicadores de que el país se encuentra en total inseguridad,” consta en el informe. “Antes se tenía un poco de respeto por la vida de los niños y las mujeres, pero en la actualidad no existe ningún respeto por nada”
Los más afectados
Según el informe, la profesión más afectada por el incremento de la violencia sigue siendo la de los transportistas públicos. Los chóferes y taxistas suelen ser víctimas de amenazas, extorsiones y, en el peor de los casos, la muerte.
A juicio de Polanco, es evidente que la inseguridad, la delincuencia y la impunidad continúan como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera llegado un nuevo Gobierno ni se hubieran hecho nuevos esfuerzos. Pese a los esfuerzos, indica, probablemente se ha cometido un grave error de cálculo y se ha improvisado.
“Lo que se ha demostrado con la llegada del Gobierno actual es que no contaba con un buen plan en el tema de seguridad. Ha transcurrido un año y 7 meses desde que asumió el Gobierno de Colom, y ya vamos ahora por el cuarto Ministro de Gobernación y por el cuarto Director de la Policía Nacional Civil. Esta fragilidad entre quienes están a la cabeza de las instituciones, demuestra que se han dedicado a improvisar y no se cuenta con la capacidad necesaria para contrarrestar esa violencia”.
¿Culpa de la crisis económica?
La actual crisis económica mundial es una de las excusas o motivos que el Ejecutivo ha esgrimido para justificar la ineficacia de sus políticas de seguridad. En otras palabras, no ha habido dinero para llevar a cabo todas los planes. Polanco no considera válido ese argumento, pues se dispone de un presupuesto, pero su distribución no ha sido adecuada.
“Del presupuesto que se le asignó a Seguridad para el año 2009 en el mes de febrero, le han sido retirados alrededor de un 10 por ciento, para distribuirse entre otras dependencias. Con esto interpretamos que el tema de seguridad debe estar en un segundo o tercer lugar en el orden de prioridades del Presidente,” puntualiza.
Polanco agrega que de los 275 millones de Quetzales que estaban asignados para el Ministerio de Gobernación, le fueron retirados 135 millones que eran necesarios para formar nuevos agentes de la Policía Nacional Civil. “Parece que no hubiera mucho interés en que se incremente el número de agentes de policía ni la capacidad de la Policía para investigar crímenes,” señala.
Inteligencia contra la delincuencia
Desde que Colom instalara su Gobierno, la violencia ha aumentado en un 33 por ciento, indica Polanco. Si bien al comenzar su gestión, el Presidente anunció que “la delincuencia se combate con inteligencia,” Polanco opina que eso es justamente lo que ha faltado en el Gobierno, y a través de su institución eleva una serie de sugerencias para reparar las falencias.
“Lo que se necesita son instituciones y tribunales fuertes que castiguen a los delincuentes, pero también una fiscalía independiente y decidida que pueda investigar estos crímenes”.
Así mismo, Polanco recomienda poner énfasis en el fortalecimiento de la Policía Nacional Civil. En la actualidad, de los 15 mil efectivos con que actualmente se cuenta para combatir el crimen, sólo unos 3.500 pueden actuar simultáneamente. Éste es el reducido número del que, en la práctica, se dispone para garantizar la seguridad de 14 millones de guatemaltecos.
Hambruna en el oriente
Como tercera recomendación, Polanco menciona el tema del Gasto Social. El director de GAM destaca que, en las últimas 48 horas, por lo menos dos personas fallecieron de hambre. “Alrededor de 100 municipios en el país están padeciendo de hambruna, y de ésos, unos 4 sufren una crisis verdaderamente grave,” indica. Con ello, corrobora informes del Observatorio para el Derecho a la Alimentación, según los cuales, como consecuencia de una severa sequía y de enfermedades que han afectado el crecimiento de los granos, en el norte y el noreste del país se han perdido cultivos de maíz y fríjol.
“El gasto social no está llegando a donde más se necesita, y para prevenir la violencia se requiere mayor gasto social”. A juicio de Polanco, si además del refuerzo del sistema de Justicia y de Policía, se dedicara mayor presupuesto al bienestar de los más necesitados, se podría contrarrestar con mayor eficacia la violencia.






















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