Es considerada la muchacha más valiente de Egipto: Samira Ibrahim. El lunes 6 de febrero deberá comparecer nuevamente ante un tribunal militar. La egipcia de 25 años presentó una querella contra los militares por violación, luego de que fuera sometida a un así llamado test de virginidad. “Desde la revolución las mujeres están sometidas a una doble presión: de los que detentan el poder y de los islamistas,” dice a Radio Nederland.
Por Karima Idrissi y Jannie Schipper
El 9 de marzo de 2011, Samira Ibrahim, junto a otras dieciséis muchachas, fue arrestada en la Plaza Tahrir de El Cairo. Los cuatro días que debió pasar en una prisión militar fueron la peor pesadilla de su vida. Samira dice haber sufrido diversas formas de torturas sicológicas y físicas.
Es así como un oficial la obligó a ella y a las otras mujeres a desvestirse, en presencia de los directores de la prisión y otros soldados y oficiales. Les dijeron que debían ser sometidas a un examen para determinar si eran vírgenes. Samira presentó una querella contra los militares por violación. El 27 de diciembre de 2011, un juez prohibió la práctica de los test de virginidad.
Obscenidades
¿Un triunfo? Solamente en parte, debido a que al mismo tiempo su querella fue suavizada por el tribunal militar convirtiéndola en “atentado contra las buenas costumbres”, un delito que no es penado por la ley egipcia. “Después de haber reconocido que tuvieron lugar exámenes de virginidad, el tribunal militar actúa como si solamente se tratara de haber pronunciado algunas obscenidades,” dice una indignada Samira. “Esto demuestra que están protegiendo a los militares. Y los autores están presentes y se encargan de que sea así”.
Samira no espera demasiado de los procedimientos. “El tribunal no es independiente. Lo que ahora ocurre con mi caso es una farsa dirigida y llevada a cabo por el consejo militar.” A pesar de todo, insiste en su propósito de que se haga justicia. Lo que ella preferiría es que los militares respondieran ante una corte internacional por sus delitos.
La muchacha más valiente
Samira suele ser llamada “la muchacha más valiente de Egipto”. A pesar de que el calificativo le arranca una sonrisa, sabe muy bien que no ha seguido el camino más fácil. Según sus propias palabras, ella fue una niña obstinada y ya desde 2003 se autocalifica de activista pro derechos humanos. Debido a su juicio contra los militares perdió su trabajo como directora de marketing. También ha sido amenazada y constantemente debe escuchar que “no debió ir a la plaza Tahrir.”
“Los únicos que me apoyan son mis familiares.” Para su hermana menor y su hermano, Samira es una heroína. Y especialmente su padre, un “activista de izquierdas con simpatías islámicas”, la apoya decididamente. Él conoce por propia experiencia las atrocidades que describe su hija, ya que también estuvo detenido durante el régimen del ex presidente Mubarak.
Página de apoyo en Facebook
“Desde la revolución, las mujeres no solamente sufren las intimidaciones sexuales que siempre existieron en Egipto,” dice Samira, “pero también la presión de los detentores del poder y de los islamistas.”
Debido a ello, las mujeres parecen todavía ser susceptibles de ser forzadas a asumir una posición en la que los demás las juzguen y condenen. Mientras en Facebook se ha abierto una página de apoyo para Samira, la activista Aliaa al-Mahdi está cada vez más aislada después de que, como señal de protesta, publicara fotos suyas desnuda.
Samira es una de las pocas que manifiesta su expreso apoyo a su compatriota. “Incluso aunque Aliaa se aparte, quizás, de nuestras tradiciones y costumbres, sigue siendo una chica egipcia que tiene todo el derecho a expresarse como quiera.”
Protección de los hombres
Las mujeres deben conseguirlo ellas mismas. El cordón que formaron los hombres para protegerlas en las recientes manifestaciones, puede ser un hecho simpático pero, según ella, no es necesario. “Yo no necesito un hombre para que me proteja. Lo puedo hacer yo misma. Yo no soy débil.”
Además, agrega Samira, “¿dónde estaban todos los hombres para protegernos cuando yo y otras muchachas fuimos forzadas a desnudarnos en público?”


























mi respaldo total a Samira. Hay derechos inalienables como seres humanos....ya que como seres humanos somos dueños de algo tan personal como el propio cuerpo..... y nadie en ninguna cultura debe transgredirlo contra la propia voluntad.....
El respaldo a SAMIRA, valiente mujer egipcia, comparto su dolor e indignación.
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