El debate sobre la profunda reforma de salud en Estados Unidos continuará en el Senado en las próximas semanas. El sábado la reforma consiguió la aprobación de la Cámara de Representantes por 220 votos contra 215. En el Senado la batalla no será menos fácil, incluido el rechazo de algunos copartidarios del presidente Barack Obama.
La discusión en la Cámara de Representantes - Cámara de Diputados del Congreso estadounidense – fue dura hasta el momento de la votación. El parlamentario republicano Tom Price hizo todo lo posible por entorpecer el debate en las últimas horas del sábado, pero finalmente el resultado favoreció la propuesta del Gobierno.
Los demócratas más liberales debieron callar su decepción, pero para conseguir el apoyo de sus correligionarios del sur fue necesario reducir el apoyo financiero del aborto. Incluso así, 37 parlamentarios demócratas votaron en contra del proyecto de reforma sanitaria. Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, no ocultó su alegría cuando se dio a conocer el resultado de la estrecha batalla.
Derrota
La oposición republicana ha subrayado que fue derrotada por muy escaso margen. Obama y la mayoría de los demócratas quieren que todos los estadounidenses cuenten con un seguro médico y para ello es necesario imponer algunos deberes, tanto a particulares como a empleadores. Según el republicano Phil Gingrey, esto es contrario a la Constitución de Estados Unidos y atenta contra la libertad individual. “No creo que sea constitucional” dijo Gingrey, “nunca vi algo parecido en la historia de este país. ¿Estamos en Estados Unidos?... me parece que no”.
Costos de la reforma
El alto precio de la reforma tampoco le gusta a sus oponentes: el nuevo seguro médico y otros cambios en el sistema de salud le costarán al Estado alrededor de un billón de dólares en los próximos diez años. Los republicanos sostienen a viva voz que lo que quiere Obama, al entregar al Estado el sistema de salud, es una socialización de la atención sanitaria.
Por su parte, el mandatario ha enfatizado los beneficios que llevará la reforma a decenas de millones de sus compatriotas que hoy no cuentan con seguro médico, o que cuando enferman descubren que sus seguros son insuficientes para cubrir los gastos. Después de la votación del sábado, Obama agradeció a quienes apoyaron la propuesta por lo que llamó su valentía política.
Una oposición ruidosa
La oposición está formada en parte por un bien financiado lobby de las aseguradoras de salud, y en parte por un ruidoso sector de votantes de la derecha populista. La atención de quienes están a favor y en contra del proyecto se ha trasladado ahora al Senado. Para hacerse efectiva la reforma debe ser aprobada por los senadores, y entre ellos la división es tan profunda como entre los diputados. Obama no cuenta con los votos de todos los senadores demócratas, pero se ha mostrado optimista, asegurando que la reforma de la salud saldrá también airosa de este examen:
“Ahora le corresponde al Senado de Estados Unidos el esfuerzo final, tomar el testigo y llevarlo hasta la meta a nombre del pueblo estadounidense. Estoy absolutamente convencido de que así lo hará”, dijo el presidente Barack Obama.





























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