Ruanda anda en búsqueda de energía. Los dos pasados decenios ese pequeño país se encontraba todavía en escombros, tras el genocidio de 1994 y una prolongada guerra civil en la frontera con la República Democrática del Congo.
Ruanda se convirtió en la 'preferida' de los donativos occidentales. El Estado – cuyo apetito se ha despertado – sigue en búsqueda de fondos para realizar las enormes ambiciones. Y en el lecho del Lago de Kivu, Ruanda encontró un enorme yacimiento de gas natural.
[related:articles]Miles de luces brillan en las colinas de la capital ruandesa de Kigali. Ésta es una ciudad llena de anuncios que dicen: 'Crece con tus sueños ' y 'Saber es Poder'. Por doquier se ven muchachos ocupados en la construcción de enormes edificios de oficinas.
Orgullo
Un sonriente vigilante de un aparcamiento, que lleva un chaleco verde, quisiera compartir conmigo su orgullo. "Estoy orgulloso de mi país ", me dice. "Naturalmente no siempre. No me enorgullezco de lo que pasó en 1994. Pero ahora tenemos más esperanzas. Nos está yendo mucho mejor."
La campaña de relaciones públicas del presidente ruandés Paul Kagame - cuyo severo retrato cuelga por doquier - hace horas extras. Ruanda es uno de los países más pobres del mundo, apenas si tiene materias primas y se apoya demasiado en el sector agrícola. Pero de acuerdo a los portavoces oficiales, Ruanda cuenta ahora con muchas oportunidades.
El precio que sea
”Energía” es ahora la palabra mágica. La región africana de los grandes lagos tiene un enorme déficit de energía: también países vecinos como Tanzania, Burundi y la República Democrática del Congo, se ven obligadas a importar energía. Y pagan el precio que sea. Un litro de gasolina en la capital ruandesa de Kigali cuesta algo más de 1,60 dólares. Nueve de cada diez habitantes - principalmente en las zonas rurales – se encuentran sin electricidad.
Yacimiento de gas
Ruanda no tiene petróleo, pero sí tiene gas. En el lecho del Lago de Kivu, un inmenso lago de aguas intensamente azules en la zona montañosa, en la frontera occidental con el Congo, se ha encontrado un enorme yacimiento de gas metano a 350 metros de profundidad. Una enorme riqueza que pide ser explotada. Ahora se encuentra en marcha un proyecto experimental: se bombea a pequeña escala gas del lago y éste es transformado por generadores en electricidad.
Es una delicada operación, ya que una enorme cantidad de CO2 en el subsuelo hace que sea una situación realmente explosiva. De acuerdo a un ingeniero de una plataforma de exploración en el lago de Kivu – en el que ahora nerviosamente navego en un pequeño bote - Ruanda necesita ayuda tecnológica de Occidente. Y mucho dinero. Y el ingeniero señala un gráfico: la situación es ahora estable.
Gasunie
La carrera energética ha comenzado. "Energía es la columna vertebral de nuestro desarrollo", dice la ministro ruandesa de infraestructura Colette Uniweza Ruhamya. "Sin energía no hay comercio, ni proyectos de construcción, ni industria. Para el 2020, Ruanda deberá estar abasteciendo de energía a toda la región!"
Que las enormes ambiciones del Gobierno sean realistas, depende de los nuevos inversionistas. Una reciente visita de una delegación ruandesa a la empresa explotadora de gas Gasunie, en la ciudad holandesa de Groninga, no arrojó de momento ningunos nuevos fondos.
Entretanto la situación en las zonas rurales sigue siendo de inmensa pobreza. Un campesino me cuenta la realidad de su vida diaria: "Para cargar mi teléfono y mis baterías tengo dos sitios a elegir. Uno queda a 7 kilómetros de camino, el otro a 15."





























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