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Kigali, Ruanda
Kigali, Ruanda

Ruanda: anotándose puntos con microfinanzas

Publicado el : 3 de mayo 2010 - 3:38 de la tarde | Por Sophie van Leeuwen (Foto: Sophie van Leeuwen)
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Las microfinanzas florecen, y más aún en Ruanda. También Holanda contribuye a este suceso.

“Muchísimas organizaciones de microfinanzas fueron a Ruanda luego del genocidio de 1994”, comenta Aussi Sayinzoga, ruandés que está realizando una investigación en la Universidad de Wageningen, Holanda, sobre el microfinanciamiento en Ruanda y Burundi.
 

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Sayinzoga considera que las microfinanzas son una gran oportunidad para su país. El 60% de los diez millones de habitantes vive bajo el límite de pobreza. “La gente no tiene acceso a dinero. Sólo el 10% de mis compatriotas tiene una cuenta bancaria. En el campo, esto no llega al 3%. Se trata de un serio problema”.

País modelo
Los países occidentales están ansiosos por anotarse tantos en Ruanda. Este pequeño país en África Central es considerado como un modelo para el continente, luego que se introdujeran reformas económicas que llevaron a un crecimiento del 6% anual.
 

En poco tiempo surgieron más de 200 instancias de microfinanciamiento en Ruanda. Con los años, aumenta el dinero que reciben de los donantes occidentales destinado a pequeños empresarios y campesinos. Fueron 60 millones de euros en 2007; en 2009 esta cifra ascendía a 80 millones.
 

La presencia de Holanda, uno de los primeros países donantes luego del genocidio, es evidente. Anualmente, Holanda destina 25 millones de euros a Ruanda, aparte del capital que se transfiere a través del Banco Mundial, la Unión Europea y Naciones Unidas a los países del tercer mundo. Más de 9 millones van a parar a manos privadas, entre ellas las organizaciones de microfinanciamiento (OMF) en Ruanda.
 

Ejemplo exitoso de África
“Ruanda es el ejemplo exitoso de África”, asegura Robert Lensink, catedrático de economía del desarrollo en Wageningen y profesor en la Universidad Nacional de Groningen. Recientemente impartió un curso sobre microfinanzas a los funcionarios del Banco Central en Kigali, capital de Ruanda. El tema principal era cómo regular los microcréditos a gran escala.
 

“Por cierto que estaba muy sorprendido cuando llegué por primera vez a Ruanda”, comenta Lensink. “Todo parecía tan organizado y regulado. Creo que tiene que ver con un pasado de guerra y tragedia. Quizás por eso quieren tener la situación bajo un mayor control.”
 

Polémico
Aún así, el “favorito de los donantes” no deja de ser polémico. A fines de 2008, el ex ministro holandés de Cooperación al Desarrollo, Bert Koenders, anuló varios millones de euros de asistencia directa a Ruanda. La razón era política: Ruanda estaría implicada en la violencia que se registraba en el vecino país, la República Democrática del Congo.
 

“Con esta acción, Koenders se anotó puntos”, señala Lensink. “Quería dejar claro que Holanda no dará dinero a países antidemocráticos que prestan poca atención a los derechos humanos.”
 

Extraña relación
Holanda y Ruanda tienen una extraña relación, opina el profesor Lensink, ya que gran parte de la ayuda al desarrollo continúa. “El dinero holandés llega de todas formas a Ruanda, aunque sea por otras vías, por ejemplo a través de un proyecto de enseñanza en el que participo.” También las OMF se benefician de forma indirecta.
 

En la actualidad, el ministerio holandés de Relaciones Exteriores mantiene a Ruanda bajo un cuidadoso monitoreo. Las próximas elecciones van precedidas de varias polémicas detenciones de políticos y militares de la oposición. Los críticos califican al Gobierno en Kigali de dictatorial y antidemocrático.
 

Escaso control
La paupérrima Ruanda depende mucho de los donantes. Unos 400 millones de euros anuales, equivalentes a la mitad del presupuesto del país, provienen de países como Holanda, Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania.
 

Las OMF reciben muchos millones al año. Sin embargo, esta enorme suma de dinero resultó, principalmente en el comienzo, imposible de controlar. Muchas de las instancias no estaban bien organizadas, afirma el investigador Sayinzoga. “Había poco control. El Banco Nacional no hacía un buen seguimiento de lo que ocurría. Se confundía a las microfinanzas con la ayuda al desarrollo.”
 

Corrupción
Este caos condujo a una corrupción a nivel local, aunque el fenómeno también se registró dentro de las autoridades en Kigali. “Recuerdo un parlamentario que recibió un préstamo por 60.000 euros,” comenta Sayinzoga. “¡Eso no es microfinanciamiento! Además, el parlamentario no era pobre.” En 2006 se clausuraron ocho OMF; decenas de personas fueron detenidas.
 

Lensink opina que la corrupción ocurre en todas partes, “y sin duda también en las microfinanzas. Este sector ha crecido con enorme rapidez en los últimos años. Para muchos, la microfinanza es la solución por excelencia de todo tipo de problemas. En última instancia, estamos hablando de gente, y siempre tenemos a aquellos que aguan la fiesta. Lo mismo ha pasado en Ruanda.”
 

A la brevedad se publicará la segunda parte: Microfinanzas en Ruanda superan profunda crisis.
 

Debate

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