Guillermo Alejandro es hasta el momento príncipe heredero, pero su ascensión al trono está cada vez más cerca. Ésa ha sido la razón para que los periodistas Jan Hoedeman y Remco Meijer, del matutino holandés De Volkskrant, consideraran necesaria la publicación de su biografía.
Thijs Westerbeek van Eerten y Myrtille van Bommel
El pasado sábado la editorial Atlas publicó un folleto promocional del libro 'El Rey Guillermo IV', con el subtítulo 'a publicarse lo más pronto posible tras la abdicación de la reina'. Por tanto, cabe decir que según la editorial el momento se acerca. En todo caso,
los rumores del cambio de monarca son cada vez más sonoros.
La intención de los autores del libro es la de pulir un tanto la superficial imagen que tiene el pueblo holandés del príncipe Guillermo Alejandro. Según Jan Hoedeman, uno de los dos autores, la idea parece haber tenido éxito:
"Todo el mundo tiene su propia idea del príncipe heredero, pero tras leer el libro, se tiene una imagen más equilibrada. Aquellos que tenían una imagen superficial del príncipe nos han dicho tras leer el libro: ahora lo entendemos. Ahora es más fácil comprender la difícil situación en la que se encuentra. Y esa situación es bastante complicada. Él no tiene la culpa de haber nacido para cumplir ese papel."
Los autores han escrito una obra bien documentada. El libro se basa en un centenar de entrevistas y sigue el desarrollo de Guillermo Alejandro, desde cuando era un pequeño príncipe hasta el momento en que se encuentra 'listo para su reinado'. Para los autores, ha sido un verdadero alivio que el príncipe no se haya opuesto. Además, altas personalidades como el ex primer ministro Wim Kok, se mostraron dispuestas a opinar.
Destino
Willem-Alexander, nacido en 1967, se ha mostrado crítico de su propio destino desde muy temprana edad. El sabe que algún día será rey, pero no está esperando ese momento. Ese carácter nos hace recordar mucho al de su abuela, la antigua reina Juliana y menos al de su madre, la reina Beatriz.
En su época de estudiante en la Universidad de Leiden tuvo que trabajar duro. Su apodo de 'Príncipe Cerveza' no fue del todo desacertado. 'Guillermo Alejandro' prefiere en realidad navegar y volar.
'Mala idea'
Es así como en 1992, el príncipe junto con un amigo oficial de la marina, se dedicó a sobrevolar en dos aviones deportivos el palacio real de Huis ten Bosch. La idea de violar el restringido espacio aéreo fue del propio Guillermo Alejandro, pero a su madre, la reina Beatriz 'no le pareció buena la idea'.
El príncipe es muy sociable, y hasta se le encuentra encantador, pero comete a menudo fallos en sus presentaciones en público. Y mirándolo bien, no sabe escoger siempre sus amigos. Naturalmente, la reina madre jamás informó oficialmente lo que pensaba de 'Emily', hija de un dentista, que bien podría haber sido su esposa y por ende reina de Holanda. Por eso la reina Beatríz parece haber respirado aliviada cuando apareció el príncipe con la argentina Máxima Zorreguieta.
Boda
El príncipe corrió un gran riesgo al pedir en matrimonio a Máxima Zorreguieta sólo poco tiempo después de conocerla. En ese momento no había aún una solución al problema del complicado pasado de su padre, Jorge Zorreguieta, quien fue ministro de Agricultura durante la dictadura del régimen militar de Videla.
Holanda vivió días de zozobra. El reinado de Guillermo Alejandro, en el que se habían invertido años de preparación, pendía de un hilo. El desenlace, en marzo de 2001 fue todo un thriller político. Según Jan Hoedeman, el buen desenlace con la boda en febrero de 2002 se debe únicamente a los expertos malabares políticos del entonces primer ministro Wim Kok. El evitar una crisis y el eventual e irreparable daño a la monarquía dependía de la presencia de Jorge Zorreguieta durante la boda de su hija Máxima.
“El [el ex primer ministro Wim Kok] se ocupó cuidadosamente del asunto”, comenta Hoedeman. “Una acalorada reunión en la Catshuis, la residencia del primer ministro en La Haya, en la que el príncipe dio rienda suelta sus emociones diciendo 'no quiero oír ni una palabra al respecto, mi suegro viene y punto'. El primer ministro Kok escuchaba con toda calma. Y supo encauzar de tal manera el proceso, que Guillermo Alejandro y Máxima al final de cuentas, llegaron ellos mismos a la conclusión de que “en realidad no se puede."
Blasón
Entretanto, el príncipe ha logrado encontrar su camino como guía del movimiento deportivo y manager del tema relacionado con el agua. Los descuidos cometidos durante sus anteriores apariciones en público han sido ya olvidados. La única verdadera mancha en su blasón, desde la inolvidable ceremonia de la boda con Máxima, ha sido el escándalo en 2009 alrededor de la compra de su villa de vacaciones en Mozambique. Tras un largo titubeo, Guillermo Alejandro decidió evitar la polémica y canceló sus planes de comprar su villa en ese pobre país africano.
Según Jan Hoedeman y Remco Meijer el príncipe ya está listo: Rey Guillermo IV. Padre de tres hijas, que ha hecho estrictos acuerdos con la prensa para que dejen crecer en paz a las niñas.
Ahora sçolo basta esperar a que la reina decida de una vez por todas poner fin a su reinado.





























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