Hace exactamente un año, el pueblo egipcio dio inicio a una revolución que terminó derrocando al dictador Hosni Mubarak.
Para el resto del mundo parecía ser una misión imposible, pero la determinación de la juventud egipcia finalmente prevaleció.
Un año más tarde, mucho del optimismo se ha esfumado; la situación es compleja y confusa, y el entusiasmo ha dado paso a la duda.




































Enviar nuevo comentario