El accidente del Boeing 737 de la compañía aérea Turkish Airlines ha acaparado la atención de los medios informativos en Holanda. Nueve de las 135 personas a bordo perdieron la vida, mientras que otras 86 resultaron heridas. El avión se estrelló en un campo en las proximidades de una pista de aterrizaje, partiéndose en tres. Una retrospectiva de un miércoles cargado de incertidumbre, inseguridad, consternación y alivio.
A las 10:30 de la mañana del miércoles 25 de febrero, el inspector de circulación aérea del aeropuerto de Schiphol anunció la posible pérdida de una aeronave. El aparato, perteneciente a la compañía aérea nacional de Turquía, Turkish Airlines, había partido de Estambul a las ocho de la mañana, y se habría estrellado en un campo, muy cerca de la pista de aterrizaje en el aerouerto de Schiphol. Los habitantes de la zona que presenciaron el accidente, no daban en un principio crédito a sus ojos.
"Oímos que el avión tenía problemas", comenta un testigo ocular. "Dos coches pararon y vieron el accidente. A mí me pareció que sí había alcanzado la pista de aterrizaje, pero la gente señalaba a un punto y entonces lo vi. Era algo tan extraño. Desde aquí parecía una casa rodante estacionada en el campo".
Muchos de los pasajeros que se ubicaban en la parte central del fuselaje logran abandonar el avión ilesos. Varios de ellos regresaron a la aeronave para intentar liberar a aquellos atrapados en las partes frontal y trasera. Los pasajeros son en primera instancia trasladados al cobertizo de una granja que se encuentra en las cercanías. Se les protege de la prensa, pero algunos quieren de todas formas narrar su historia:
"Entonces sentimos un golpazo y vimos que estábamos en el suelo. Luego del impacto, pasamos varios segundos en absoluto silencio. Después estalló el barullo, el caos, el griterío."
Vehículos oruga transportan a los heridos de más gravedad a través del fangoso campo hacia la carretera. Allí esperan las ambulancias para llevarlos a los hospitales en las cercanías. En Turquía se informa que no ha habido víctimas fatales. Sin embargo, los sobrevivientes del vuelo tienen otra versión. Los familiares de los pasajeros que van a buscar información a las oficinas de Turkish Airlines, no reciben respuesta a sus preguntas.
Incertidumbre
Los familiares residentes en Holanda son trasladados al cercano pueblo de Badhoevedorp, o se dirigen allí por medios propios. Algunos no tienen ninguna idea de qué ha sido de su hermano o cuñado:
"Él estaba en el avión, y llamó a mi hermana diciendo que se sentía mal, que iba a morir. Pero al menos se contactó con nosotros, lo que nos dio esperanza."
Otros se dirigen al centro de acogida porque sospechan que amigos o conocidos se encontraban a bordo, pero no se les permite entrar sin más al local:
"Incertidumbre, sí, en este momento hay una total incertidumbre. Queremos poder entrar y ver si entre las víctimas fatales se encuentran conocidos de mi país."
Durante el mediodía se realiza la primera conferencia de prensa, en la que se anuncia la muerte de nueve personas. El número de víctimas fatales podría aumentar, ya que seis heridos se encuentran en estado crítico.
Los cuerpos sin vida de tres miembros de la tripulación que se encuentran en la cabina de mando no se retiran hasta el atardecer. Esto no se pudo realizar antes en el marco de la investigación sobre las causas del accidente. Para ese entonces, todos los sobrevivientes ya han abandonado la aeronave, y se ha recobrado todos los cuerpos sin vida. Los despojos del avión se retirarán en unos días.
Primer ministro holandés en el lugar del desastre
Jan Peter Balkenende, realizó una visita al lugar de la tragedia al atardecer del miércoles. Estaba acompañado por la subsecretaria de Justicia, Nebahat Albayrak, quien es de origen turco. En uno de los hospitales donde se encuentran internados los heridos, conversaron con varios de ellos y sus familiares. En la noche hablaron con los jefes del equipo de crisis y con socorristas. Balkenende elogió la efectividad con que se desarrolló la asistencia. Anteriormente, el primer ministro holandés había mantenido una conversación telefónica con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. Balkenende aseguró a su colega que Holanda haría todo lo posible para asistir a las víctimas y sus familias.





























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