Especuladores occidentales manipulan los precios del arroz y del maíz para enriquecerse a costa de los países pobres y de los campesinos productores. El relator especial de las Naciones Unidas para la Alimentación, Olivier de Schutter, publicará esta semana un informe al respecto. El funcionario advierte ante una “economía de casino”.
Hace un mes un fondo de inversión en Londres dio un gran golpe. 241.000 toneladas de cacao fueron adquiridas en contratos a plazo. Eso es suficiente para proveer de chocolate a Alemania durante todo un año. Pero el fondo de inversiones Armajaro no lo hizo para fabricar barras de chocolate sino para ganar dinero. Con la compra se convirtieron en propietarios de toda la existencia de cacao en toda Europa.
“Un alza de precios así es, desde luego, malo para los países que deben importar ese producto,” dice De Schutter. “Ellos no pueden pagarlo y entran en problemas financieros.”
El cacao no es un producto de primera necesidad, pero lo mismo ocurre con otros productos que sí son vitales, como por ejemplo arroz, maíz y trigo. En el África Subsahariana, hay una cantidad de países que deben importar esos productos.
Especuladores
Existe una importante tendencia de los últimos diez años: los especuladores se están haciendo cargo del mercado de mercancías; el mercado en el que son comercializados los productos alimentarios.
El relator especial de Naciones Unidas hizo un estudio al respecto que será presentado esta semana en Roma en una reunión especial de la FAO, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas.
De Schutter es claro, los especuladores van detrás de una sola cosa: ganar la mayor cantidad de dinero en la menor cantidad de tiempo posible.
Hacer subir los precios
¿Y qué hacen esos inversores, bancos y fondos de pensiones? Compran la mayor cantidad posible de arroz o trigo, hacen subir los precios y lo vuelven a vender con ganancia. Y eso lo hacen con frecuencia.
A manera de ejemplo: en 2003 “solamente” se negociaron 500.000 contratos a plazo para comprar maíz al cabo de un período determinado. En 2008 se negociaron 2.5 millones. La enorme subida se debe casi exclusivamente a la labor de especuladores que quieren ganar más dinero con el maíz. De Schutter llama a esto “economía de casino”.
Cosecha
“En 2007 y 2008 las precios del arroz, el maíz y el trigo se duplicaron en 12 o 15 meses”, dice De Schutter. Esto no tiene nada que ver con los factores “normales” del mercado, como la producción o la calidad del la cosecha. Esto solamente puede ser causado por especulación.
Ahora está volviendo a ocurrir. Los precios de los alimentos vuelven a subir después de la crisis de 2008, y eso no solamente se debe a la actual suspensión de exportación de trigo de Rusia. Los inversores de Armajaro en Londres compran cantidades enormes de cacao y en Mozambique hay disturbios porque la gente ya no puede pagar por su comida.
Enfrentamientos en Mozambique
“Mozambique debe importar masivamente alimentos para poder abastecer a su población,” según De Schutter. Con ello tenemos un ejemplo de un país fuertemente afectado por las alzas de precios. Los disturbios en Mozambique tuvieron como motivos la devaluación de la moneda nacional y el alza de los precios del trigo. Allí entran a actuar los especuladores, con lo que los precios aumentan todavía más y se multiplican los problemas en el país.
En el informe que esta semana se analizará en la FAO, De Schutter habla sin ambages sobre “especulaciones excesivas que no están suficientemente reguladas.” El gobierno de EE.UU. ha dado un primer paso con la promulgación de regulaciones más severas para los especuladores del mercado de alimentos, pero la Unión Europea está todavía muy atrasada en este punto, informa el relator.





























Lo que está aconteciendo con los alimentos y que relata este artículo constituye una verdadera afrenta contra DIOS y la humanidad.Todos los ciudadanos estamos en el deber y en el derecho de movilizarnos para que los alimentos y el agua potable sean declarados bienes y servicios universales de modo tal que su producción y distribución no sean libradas a las leyes del mercado.No esperemos a que sea tarde.
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