Mientras las ventas de coches se desploman en Estados Unidos, el sector del automóvil vive su momento dorado en China. El consumo del país asiático es cada vez más voraz porque necesita seguir creciendo como mínimo al 8% para asegurar la estabilidad social. Y ese apetito afecta directamente a América Latina, fuente de las materias primas que necesita China.
Ana Fuentes
En la próxima década, según un informe del Deutsche Bank, las importaciones chinas de petróleo deberían crecer otro 21%, las de cobre 16%, las de madera 13%, y las carne de cerdo 11%. Todas son materias primas y agrícolas que producen y exportan Brasil, Argentina, Perú o Chile.
China y América Latina se necesitan pero, ¿saben caminar juntas? Para Enrique Dussel, Coordinador del Centro de Estudios China-México y coautor del ensayo China y América Latina en el siglo XXI, la primera clave es que China no mantiene el mismo nivel de relación con todos los países de la región. "En primer lugar se relaciona con Cuba, con quien mantiene una afinidad ideológica", explica Dussel, "a continuación con los países del ALBA: Venezuela, Bolivia, Ecuador...; en tercer lugar están para China los países con los que ha firmado Tratados de Libre Comercio (Brasil, Argentina, Costa Rica, entre otros); en cuarto lugar estaría México, con quien mantiene relaciones diplomáticas tensas, comercialmente tensas en la OMC, e incluso en Copenhague, y por último los países del Caribe con quien ni siquiera mantiene relaciones diplomáticas".
Comercio creciente
Hoy China es el segundo socio comercial de Latinoamérica, por detrás de Estados Unidos, con un volumen comercial de 140 mil millones de dólares en 2008, el 40 por ciento más que en 2007.
Expertos como Enrique Dusell aseguran que es momento de aprovechar dos factores: el auge chino y el hecho de que las relaciones entre Pekín y Washington no pasen por su mejor momento por las disputas comerciales y sobre el tipo de cambio del yuan y la visita del Dalai Lama al presidente norteamericano, Barack Obama el pasado febrero, entre otros. "La cuestión es no limitarse a ofrecer simplemente mano de obra barata, porque en ese sentido México y Centroamérica no tienen hoy por hoy manera de competir con Asia", explica Dussel.
Paralelamente, China se está quedando con clientes, mordiendo por ejemplo las exportaciones de las maquilas mexicanas a Estados Unidos. Además, aunque Argentina, Brasil y Chile han incrementando sustancialmente sus exportaciones hacia China, esa producción tiene cada vez menor valor agregado.
¿Cómo equilibrar la balanza? Aumentar la producción no siempre es viable. Brasil por ejemplo, tendría que talar media selva para eso. Los expertos insisten en trazar una estrategia y "no limitarse a firmar solamente tratados de libre comercio", critica Dusell.
Potencial inversión
Según JP Morgan, los ahorros chinos alcanzarán en el año 2020 más de 16 billones de dólares. Una parte de esta liquidez tendrá que colocarse en el extranjero y en particular vía inversiones directas. Desde 2008 Pekín permite las inversiones en América Latina y el Caribe, así que en los próximos 10 años Latinoamérica debe jugar sus cartas para que la inversión no se quede en paraísos fiscales como las Islas Caimán.
Los expertos proponen invertir mucho más en las instituciones, pero sobre todo empezar a pensar a largo plazo. China está acompañando sus inversiones en Latinoamérica de un gran esfuerzo de influencia: en Cuba ha abierto tres centros de inteligencia; en Venezuela ha firmado pactos sobre hidrocarburos, armas e industrial aeroespacial.
Está por verse si Latinoamérica consigue plantear su propia agenda, actuando como región. Aprovechar al máximo las oportunidades y prepararse al mismo tiempo para competir con China.





























Enviar nuevo comentario