“Se tiene que dificultar que los políticos den marcha atrás a los acuerdos alcanzados”. Tales eran las declaraciones del primer ministro holandés, Mark Rutte, hace cinco meses.
Tijn Sadee en Marina Brouwer
Rutte y el ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, impartían lecciones a diestra y siniestra a los Estados miembros de la Unión Europea sobre la exigida disciplina presupuestaria. No es ninguna sorpresa que ahora Europa reaccione con cierto regocijo frente a la crisis política en los Países Bajos.
Una férrea disciplina presupuestaria, un “súpercomisario” que controle las administraciones nacionales, multas para los morosos. Rutte y De Jager no escatimaron esfuerzos al proponer medidas para que los Estados miembros sigan en la línea presupuestaria acordada.
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Reacciones de la prensa La prensa internacional también dedica mucha atención a la crisis política en Holanda. “Estos días, Holanda y Hollande dominan las noticias”, escribe el diario británico The Guardian, haciendo alusión además a las presidenciales francesas. El New York Times vislumbra más inseguridades para la eurozona luego del fracaso de las negociaciones en Holanda. El periódico sostiene que nuevas elecciones en los Países Bajos “son malas noticias para la eurozona, principalmente porque Holanda es uno de los cuatro países del euro que han logrado mantener una calificación crediticia AAA”. Además, señala que el gabinete holandés siempre ha apoyado una política de mano dura contra Grecia, pero que ahora Holanda misma se encuentra en crisis porque no logra cumplir con los requisitos presupuestarios de la Unión Europea. Holanda es la próxima víctima de la eurocrisis, reza el titular del diario alemán Die Welt. Ahora que Geert Wilders ha retirado su apoyo a la coalición gubernamental, se cierne sobre Holanda una crisis política en medio de una crisis económica. “El líder del Partido de la Libertad, Wilders, se encuentra en el mismo barco que los políticos del sur europeo de los que tanto se había burlado. Al igual que éstos, Wilders afirma ahora que demasiados recortes tiene un impacto negativo sobre el crecimiento económico, el poder adquisitivo y el desempleo.” Die Welt señala sutilmente que la economía, exportaciones y el consumo aumentan en Alemania, mientras que Holanda solo está registrando cifras negativas. El rotativo belga Standaard ve con cierto regodeo la crisis política holandesa. “Holanda parece adquirir rasgos belgas”. El diario señala además que “hace muchos meses que Holanda está políticamente a la deriva. Y es justamente esto lo que menos necesitan, ya que la economía holandesa está lejos de ser halagüeña”. |
Sin embargo, hoy día se duda de que Holanda misma pueda satisfacer la demanda de Bruselas y evitar que el déficit presupuestario para el 2013 supere el 3%. La semana pasada, se constató que las siete semanas de negociaciones a puertas cerradas sobre un muy significativo paquete de recortes presupuestarios terminaron en un rotundo fracaso. Y resta la pregunta de si la coalición gubernamental de Rutte podrá contar con una mayoría en la Cámara de Diputados para aprobar nuevas y severas propuestas de recortes.
Insultos que no se olvidan
Rutte y De Jager siempre se mantuvieron muy objetivos durante las cumbres europeas que trataban los problemas presupuestarios en la Unión. Sin embargo, en el trasfondo estaba Geert Wilders, la figura del Partido de la Libertad, que brindaba su apoyo a la coalición gubernamental. Y este político criticaba abiertamente a los “holgazanes de los griegos” y los “chupasangres de los países del ajo” (en Holanda, los países del ajo es un término despectivo referido al sur europeo – España, Grecia, Portugal e Italia). Y estos insultos no han sido olvidados. No es por lo tanto de sorprenderse que en Europa se reaccione con regocijo ante la situación que atraviesa Holanda.
Y ésta es bastante dramática. La Comisión Europea quiere que el 30 de abril todos los Estados miembros de la UE presenten en cifras concretas cómo van a cumplir con las normas presupuestarias del año próximo. En manos de Rutte y Jager está la imposible tarea de, en tan solo ocho días, enviar un informe convincente a Bruselas.
Al mismo tiempo, es la misma Holanda la que ha abogado por imponer multas a los países que no cumplan con las reglas. Se rumorea ahora que La Haya arriesga recibir una multa de más de mil millones de euros. Que justamente Holanda no llegue a la fecha límite del 30 de abril es una pesadilla para la Comisión Europea. Además, Bruselas teme que luego de Holanda seguirán otros países que pedirán comprensión por su “difícil situación particular”. En ese caso, el acuerdo presupuestario comenzará a tambalear, ese mismo pacto que tendría que haber traído tranquilidad en la eurozona.
Nubarrones
La caída del Gobierno holandés es solo una de una serie de crisis gubernamentales en Europa. En los pasados dos años, nada menos que nueve gobiernos se vieron en dificultades para aplicar las medidas necesarias y atenerse a la disciplina presupuestaria de Bruselas. Holanda ha sido la última en adherirse a este grupo. Y ya se avecina el décimo: el Gobierno de la República Checa a duras penas se está manteniendo en el poder.
Y sobre Europa se ciernen aún más nubarrones. Si dentro de dos semanas, los franceses eligen al socialista François Hollande, Francia tendrá un presidente dispuesto a cuestionar la autoridad de Bruselas sobre el presupuesto nacional.
En Holanda, el líder del PVV, Geert Wilders, seguirá atizando la aversión hacia Bruselas. El político anunció este fin de semana que su campaña electoral será específicamente contra Bruselas. “Contra la Unión Europea, contra el euro y contra el exigido déficit presupuestario máximo del 3%.”























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