El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo este miércoles en entrevista exclusiva a la AFP en Lima que las críticas internacionales que ha recibido por la demanda que le ganó al diario El Universo en un caso de injuria no lo amilanarán ni le harán retroceder.
La semana pasada un juez condenó a un columnista y dos directivos del diario a tres años de prisión y los conminó a pagar una multa de 40 millones de dólares, lo que fue apelado por el mandatario que había pedido 80 millones, aclarando que él no se quedaría con un centavo de ese dinero. Correa se encuentra en Lima para la posesión este jueves del izquierdista Ollanta Humala.
P. ¿Por qué apeló?
R. Lo que me interesa es que brille la verdad. La libertad de expresión no es libertad de presión, de extorsión, de agresión, de desinformación. Acusan al presidente de la República, el día que casi pierde la vida (en la sublevación policial del 30 de septiembre), de asesino, de criminal de esa humanidad, sin ninguna prueba.
P. ¿Le sorprendió la reacción de países y asociaciones de prensa?
R. ¿Qué me va a sorprender? yo no he encontrado tanto espíritu de cuerpo como en estos negocios dedicados a la comunicación. Siempre me he preguntado si es una libertad de expresión o de negocio. Era de esperarse. Eso no me va a amilanar, no vamos a retroceder para que se sepa la verdad y se sienten precedentes.
P. ¿Cómo ve la llegada de Humala al poder?
R. Es una alegría que haya un gobierno progresista como el de Ollanta Humala, mas aún cuando existió esa campaña de 'único país de izquierda en la Costa Pacífica, Ecuador'. Colombia, Chile y Perú, todos han firmado TLC y todos están en eso, entonces que haya un gobierno de coincidencia ideológica, más aún vecino del Ecuador, obviamente es una buena noticia.
P. ¿Hay un modelo brasileño que está siendo seguido en América Latina? Rafael Correa critica fuertemente en esta entrevista al Fondo Monetario Internacional y, concretamente, a su forma de ayudar a los países desarrollados a salir de la crisis ¨no buscan el bienestar de los griegos, buscan excedentes para que puedan pagar a los bancos¨. El presidente de Ecuador continúa una línea de ataques contra este organismo muy extendida en América Latina tras la crisis de los años 70. Fue iniciada por Rodrigo Carazo, ex presidente de Costa Rica, que ante las políticas antisociales que le encomendaba el FMI, se mostró así de contundente en 1981: ¨Usted cumple órdenes y le habla al presidente de Costa Rica como si fuese un subalterno del presidente del FMI, cosa que la dignidad de mi pueblo no me permite aceptarle. Lo único que cerraré será la puerta de este país para usted y para la entidad que usted representa¨.
Por su parte el presidente venezolano, Hugo Chávez, declara al FMI culpable de la actual crisis mundial y afirma: ¨pretenden ahora lavarse las manos y se atreven a salir como médicos salvadores, y ellos son los culpables, deberían renunciar y desmontar de inmediato la llamada arquitectura financiera internacional". Ante esta situación global, Evo Morales, presidente de Bolivia, considera que "no es posible que los países capitalistas que provocaron la crisis financiera sean ahora la solución, es como entregar la plata al lobo y que el lobo cuide las ovejas". Para Correa, los países desarrollados deberían preguntar a América Latina cómo superar la crisis sin contar con el FMI para no cometer los mismos errores.
R: ¿Cuál es el modelo brasileño? ¿Y qué es exitoso? Porque el modelo ecuatoriano es bastante exitoso, y en general compartimos mucho del modelo brasileño, y el brasileño también del ecuatoriano.
Hay diferencias entre los distintos países, pero en la izquierda hay una mirada de la justicia social, de la soberanía, la dignidad, una presencia en la política internacional.
Críticas al FMI en América Latina
P. ¿Como afecta un eventual default de EEUU a Ecuador?
R. Ese default afectaría a toda América Latina. Para Ecuador no queremos una crisis pero un default que debilite al dólar nos convendría macroeconómicamente porque estamos en una economía dolarizada y un dólar fuerte nos hace perder competitividad, y en cambio un dólar débil permite mayor competitividad de nuestra economía. Pero obviamente sería una situación indeseable si viene de una crisis de EEUU.
P. La dolarización entonces fue un acierto...
R. Hay que saber diferenciar entre las buenas políticas y la buena suerte. La opción de dolarizar en Ecuador (en 2000) fue una pésima decisión política, terrible, una barbaridad. Hemos tenido buena suerte de que el dólar se ha debilitado, pero si no hubiera pasado eso la situación sería extremadamente grave.
P. Tras el referendo se le acusa de acaparar poder...
R. En Ecuador hay independencia de poderes pero yo como jefe de Estado no puedo cruzarme de brazos viendo que por la mala administración de justicia nos acaban de condenar a 700 millones de dólares en el juicio de Chevron por la demora de justicia. Más de 4.000 delincuentes fueron liberados por la ineficiencia de la justicia. ¿Cómo puedo cumplir mi deber cuando la justicia no funciona?
P. ¿Qué le quedó tras el intento de golpe el 30 de septiembre pasado?
R. Creo que se demostró que tratar de detener el proceso de cambio radical que vive Ecuador por medios inconstitucionales de golpe de Estado va a ser imposible. Sobre todo por la reacción internacional (a los golpistas) no les perturban los muertos pero sí el aislamiento internacional. Por esa vía es muy difícil que vuelvan a intentar capturar el poder pero pueden atentar contra el presidente o contra ministros, o con sublevaciones aisladas que pueden hacer mucho daño.
P. ¿Ve a una Latinoamérica mejor?
R. La crisis en América Latina fue tal que hasta que tuvimos crisis de pensamiento. Aplicamos irreflexivamente, pasivamente, políticas (dictadas por los países desarrollados) durante décadas y fue un entreguismo total. Como cambian las cosas: antes veíamos a esos insoportables del Fondo Monetario Internacional bajando de los aviones a revisar nuestras cuentas. Ahora los devolvemos en el mismo avión.
Y ahora son los países desarrollados que tienen que preguntarle a América Latina cómo superamos las crisis porque son ellos los que están en crisis y no saben cómo salir. Es más, están cometiendo los mismos errores que cometíamos antes, sometiéndose al FMI, aplicando sus recetas, que no buscan el bienestar de los griegos, buscan excedentes para que puedan pagar a los bancos. Estamos dispuestos a darles una asesoría si así lo quieren.




























( Parecen verdaderas profecias hoy vigentes y lo envio completo no sacado de contexto)
" NUESTRA AMERICA "
José Martí
Publicado en: La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891.
El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.
Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete legua! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.
A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¿Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos «increíbles» del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!
Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.
Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras esta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.
En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se administra en acuerdos con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver.Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.
Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que habían izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota y potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.
Con los oprimidos había que hacer una causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros -de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen-, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.
Pero «estos países se salvarán», como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide «a que le hagan emperador al rubio». Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.
Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre la olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se echa por al hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.
De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pompa de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encara y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!
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Correa también demostró ser capaz de hablar con ligereza cuando dijo querer extraditar al actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, por supuestamente haber violado el espacio ecuatoriano, cuando fuerzas militares colombianas persiguieron y ejecutaron a miembros de la guerrilla colombiana.
Pero...¿quién le había dado albergue antes en suelo ecuatoriano y por qué el gobierno ecuatoriano no expulsó a la guerrila colombiana de su territorio de inmediato,no era eso también una violación de espacio?
Aquí hay mucho doble rejuego.
Correa ha hecho modificaciones políticas en las estructuras de gobierno ecuatoriano que se parecen ya a las apropiaciones inconstitucionales de Ortega en Nicaragua, para hacerse del poder totalitario, usando los mecanismos de la democracia que permiten, con subterfugios,la cancelación en la práctica de la división de poderes.
Todos estos gobernantes "bolivarianos" tienen un patrón que se repite:
Pasan por Cuba como su meca, han entrado en conflicto con diarios y canales de TV de sus países,como es el caso también del conflicto argentino con el diario El Clarín y los sonados casos de Chavez con las televisoras.
Otro patrón que se repite es también el de los conflictos entre el ejecutivo y las otras ramas de gobierno, frecuentemente alterando la Constitución para aumentar el poder del ejecutivo.
Esto sucedió ya en Venezuela y se repite en Nicaragua, y en Ecuador. ¿Cuanto tiempo para elimianr canales de televisión y a la prensa que no se limita a glorificar al gobierno? ¿Cuanto tiempo para inutilizar congresos y parlamentos, como ha hecho Ortega en Nicaragua?
Las "izquierdas" cacarearon mucho con el caso de Honduras, pero bien que aprueban o guardan silencio antes estos desmanes del grupo alineado con La Habana.Excluyen al presidente de Honduras invalidando su elección, pero aceptan gustosamente a Raú Castro, elegido a dedo por su hermano en una dinastía de 52 años.Cuanta hipocresía!!!
Recordemos que por medio siglo la única prensa en Cuba ha sido el Granma, vocero del gobierno no electo, por medio siglo!!!
¿Se quiere llegar ha esto en el resto de América Latina?
De escándalo son ya las acciones ilegales de Ortega en Nicaragua y la intromisión de Cuba en las próximas elecciones en Venezuela. Estas son también tendencias antidemocráticas que deben denunciarse y analizarse.
Correa también demostró ser capaz de hablar con ligereza cuando dijo querer extraditar al actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, por supuestamente haber violado el espacio ecuatoriano, cuando fuerzas militares colombianas persiguieron y ejecutaron a miembros de la guerrilla colombiana.
Pero...¿quién le había dado albergue antes en suelo ecuatoriano y por qué el gobierno ecuatoriano no expulsó a la guerrila colombiana de su territorio de inmediato,no era eso también una violación de espacio?
Aquí hay mucho doble rejuego.
Correa ha hecho modificaciones políticas en las estructuras de gobierno ecuatoriano que se parecen ya a las apropiaciones inconstitucionales de Ortega en Nicaragua, para hacerse del poder totalitario, usando los mecanismos de la democracia que permiten, con subterfugios,la cancelación en la práctica de la división de poderes.
Todos estos gobernantes "bolivarianos" tienen un patrón que se repite:
Pasan por Cuba como su meca, han entrado en conflicto con diarios y canales de TV de sus países,como es el caso también del conflicto argentino con el diario El Clarín y los sonados casos de Chavez con las televisoras.
Otro patrón que se repite es también el de los conflictos entre el ejecutivo y las otras ramas de gobierno, frecuentemente alterando la Constitución para aumentar el poder del ejecutivo.
Esto sucedió ya en Venezuela y se repite en Nicaragua, y en Ecuador. ¿Cuanto tiempo para elimianr canales de televisión y a la prensa que no se limita a glorificar al gobierno? ¿Cuanto tiempo para inutilizar congresos y parlamentos, como ha hecho Ortega en Nicaragua?
Las "izquierdas" cacarearon mucho con el caso de Honduras, pero bien que aprueban o guardan silencio antes estos desmanes del grupo alineado con La Habana.Excluyen al presidente de Honduras invalidando su elección, pero aceptan gustosamente a Raú Castro, elegido a dedo por su hermano en una dinastía de 52 años.Cuanta hipocresía!!!
Recordemos que por medio siglo la única prensa en Cuba ha sido el Granma, vocero del gobierno no electo, por medio siglo!!!
¿Se quiere llegar ha esto en el resto de América Latina?
De escándalo son ya las acciones ilegales de Ortega en Nicaragua y la intromisión de Cuba en las próximas elecciones en Venezuela. Estas son también tendencias antidemocráticas que deben denunciarse y analizarse.
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Pero...¿quién le había dado albergue antes en suelo ecuatoriano y por qué el gobierno ecuatoriano no expulsó a la guerrila colombiana de su territorio de inmediato,no era eso también una violación de espacio?
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Pasan por Cuba como su meca, han entrado en conflicto con diarios y canales de TV de sus países,como es el caso también del conflicto argentino con el diario El Clarín y los sonados casos de Chavez con las televisoras.
Otro patrón que se repite es también el de los conflictos entre el ejecutivo y las otras ramas de gobierno, frecuentemente alterando la Constitución para aumentar el poder del ejecutivo.
Esto sucedió ya en Venezuela y se repite en Nicaragua, y en Ecuador. ¿Cuanto tiempo para elimianr canales de televisión y a la prensa que no se limita a glorificar al gobierno? ¿Cuanto tiempo para inutilizar congresos y parlamentos, como ha hecho Ortega en Nicaragua?
Las "izquierdas" cacarearon mucho con el caso de Honduras, pero bien que aprueban o guardan silencio antes estos desmanes del grupo alineado con La Habana.Excluyen al presidente de Honduras invalidando su elección, pero aceptan gustosamente a Raú Castro, elegido a dedo por su hermano en una dinastía de 52 años.Cuanta hipocresía!!!
Recordemos que por medio siglo la única prensa en Cuba ha sido el Granma, vocero del gobierno no electo, por medio siglo!!!
¿Se quiere llegar ha esto en el resto de América Latina?
De escándalo son ya las acciones ilegales de Ortega en Nicaragua y la intromisión de Cuba en las próximas elecciones en Venezuela. Estas son también tendencias antidemocráticas que deben denunciarse y analizarse.
No solamente que Ecuador está creciendo en todo sentido, sino que ahora tenemos los más valioso: DIGNIDAD y de esto también viven los pueblos.
Un perfecto matón. Desgracia de América Latina de ser gobernada por esta calaña de gente.
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