El 2011 se consolida como el año más violento en la historia de Puerto Rico. La isla registra 995 muertes violentas. El tráfico de drogas, las bandas criminales y un alto índice de paro son las principales causas.
Mauro Tomasini
El contexto de violencia estructural que vive Puerto Rico es preocupante. Las cifras hablan por sí solas, pues han alcanzado los peores registros de la historia del país, que pertenecían al año 1994. Víctor García Toro, trabajador social y sociólogo puertorriqueño, indica que “la situación es mucho más compleja que en años anteriores, dado que el Estado ha implementado una serie de medidas neoliberales, la primera de las cuales ha sido el despido de 30.000 empleados”.
Estas medidas, llevadas a cabo por el Gobierno puertorriqueño, han provocado un aumento del desempleo en la isla. Según García Toro “los análisis revelan que hay relación directa entre el escenario de desasosiego que ha generado el Gobierno y la situación que vive el país, y todo ello repercute en desempleo y en un estado general de incertidumbre en la población”.
La población vive “en un estado de mucho desánimo”, ya que no “parece haber tregua”, y el hecho de que el índice de criminalidad vaya a superar las más de 1000 muertes, resulta perjudicial para revertir la realidad.
Emplazamiento estratégico
El especialista indica que “las circunstancias de vida en la isla han estado marcadas por crímenes vinculados, principalmente, al tráfico de drogas, ya que Puerto Rico es un entrepuesto entre el centro y el sur de Norteamérica, y esto genera unas guerras en el interior del país por el control de los puntos de drogas. “Todo ello tiene un impacto severo sobre la familia y la niñez, que son los más afectados por este contexto de violencia”.
En Puerto Rico más del 50% de las familias depende de las ayudas provenientes del Gobierno Federal”, y, tal y como indica García Toro, “cuando no recibe el apoyo estatal que debería tener, el efecto en las familias se transforma en una generación de violencia”.
Causas principales
“La causa principal del desmesurado porcentaje de la violencia es la desigualdad social,” explica García. Pero, al parecer, “el Estado no lo sabe ver, y achaca estos índices a la criminalidad, porque es la dimensión de violencia más visible”, agrega.
El fuerte vínculo de Puerto Rico con Estados Unidos, ha provocado que se contagie de la convicción de que “el uso de armas es una cuestión normal”. A ello se suma que “los bienes de consumo que entran en la isla lo hacen a bordo de las flotas norteamericanas, lo que facilita el ingreso de armas en el país”.
Respecto a estos datos tan elevados de criminalidad, el sociólogo deja claro que “la mayor parte de las muertes está vinculada al problema de la droga, mas sin embargo hay otros indicadores de muertes, como lo son la violencia contra las mujeres o el aumento de los suicidios”.
Soluciones que se deben plantear
Para empezar, “el Gobierno debe asumir que el problema existe, así como redefinir lo que significa violencia”. A partir de allí “se tiene que trabajar con nuevas políticas públicas, reorientando los fondos que se están utilizando para megaproyectos, hacia situaciones que mejoren la situación social de la mayor parte de la población del país.
Por otra parte, otro de los factores a solventar, y que García Toro recalca como un gran provocador de esta violencia, es el desempleo. Pero, como señala el experto puertorriqueño “ésta es una de las áreas más difíciles para nuestro país, debido su dependencia económica de EEUU”.





























¡4 AÑOS MÁS!
Todos/as somos cómplices en parte de nuestros gobernantes y autoridades que rigen para bien o para mal nuestra Nación. Aunque muchos se refugien en la excusa de que no son partícipes de nuestra debacle social y moral; la realidad es que aún los que no ejercen su derecho al voto son cómplices por no favorecer un cambio mejor que solo se puede realizar con el arma más preciada de la democracia que es el voto.
Ya hemos superado los mil asesinatos, una cifra impensable e irracional cuando pensamos en nuestra dimensión territorial y poblacional. Como futuro Jurista del Derecho Penal Internacional, me preocupa que para muchos/as de nuestros conciudadanos el crimen se haya convertido en algo normal y parte de nuestro entorno comunitario. Hasta el punto que no sientan vergüenza y responsabilidad por ser coparticipes de esta hecatombe.
El gobierno capitaneado por Luis Fortuño y su partidarios se burla de todos/as los puertorriqueños al decir que su administración “ha salvado la casa”. Un Gobierno que atropella nuestros estudiantes universitarios (violando sus derechos a la libre expresión y manifestación pacífica) que nos ha añadido la carga económica con 18 impuestos nuevos, que ha despedido sobre 30,000 empleados públicos, para luego darle contratos multimillonarios a sus simpatizantes y familiares, no tiene moral para exigirle a los corruptos que cesen y desistan de sus acciones putrefactas y malsanas.
Somos la tercera jurisdicción más endeudada en los Estados Unidos, solamente superada por Nueva York y California. La deuda total del Gobierno de Puerto Ricoasciende a $64,745 millones, de acuerdo con las cifras oficiales del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) y la unidad de inteligencia económica de la prestigiosa revista The Economist redujo a la mitad su proyección de crecimiento de la economía de Puerto Rico para el presente año fiscal 2012.
Con esta crítica no aspiro a influenciar ni manipular la ideología política de ningún hermano puertorriqueño, sino a crear una conciencia colectiva de la realidad en la que vivimos y el camino que estamos allanando para nuestros/as hijos/as y nietos/as. No te dejes influenciar por aquellos que te dicen que un cambio de estatus es la solución a nuestro caos social, moral y ético. Somos todos/as responsables de educar e instruir a nuestras futuras generaciones para que aprendan a amar y respetar el derecho del prójimo, pues al fin y al cabo lo que nos hace civilizados no es nuestra posición política si no el respeto de los unos por los otros.
SEPR
Puerto Rico
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