Dentro de cinco días, el encantador pueblito boliviano de Tiquipaya, a medio camino entre su vocación agrícola y la tentación urbana, será sede de la Conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático.
Se espera que, entre el 20 y el 22 de abril, unos ocho mil delegados de más de un centenar de países de los cinco continentes, encuentren respuestas a los graves problemas planteados por el calentamiento global, entre estos, la pérdida paulatina de los glaciares de los Andes, que amenaza con dejar sin agua para beber y de riego a millones de habitantes.
“Muy buenos días. Si, efectivamente Univalle va a ser anfitriona de este evento de magnitud y alcance mundial y, dentro de los temas que se están tomando en cuenta en los grupos de trabajo, principalmente tenemos, por ejemplo, las causas estructurales del cambio climático: qué origina el cambio climático. Tenemos también otro grupo de trabajo relacionado con el Protocolo de Kioto, otro relacionado con bosques; las implicaciones, riesgos y peligros del mercado de carbono es otro grupo de trabajo; todo lo que es desarrollo ya transferencia de tecnología, que es un grupo de trabajo muy interesante”.
La Cordillera de Los Andes, que recorre de norte a sur el occidente de América Latina, está perdiendo gran parte de sus nevados y de sus glaciares. Así lo advierten expertos de varios países. No obstante, el tema no se tratará como asunto específico en la Conferencia, sino que estará relacionado con la deuda climática para plantear fórmulas de compensación que pudieran establecerse a fin de reducir el impacto que sufren decenas de comunidades pobres afectadas por la contracción de glaciares y deshielo en todas aquellas hermosas e inspiradoras cumbres de nieves eternas.
"En general ya no son tan eternas, pues durante los últimos años se ha venido registrando un deshielo muy rápido en gran parte de la Cordillera Oriental, no solamente de Bolivia sino de otros países como Ecuador, Perú y Argentina, de tal forma que esto se atribuye principalmente a un incremento de la temperatura y, además, esto viene asociado a que, normalmente, el tiempo de recarga de la Cordillera, de gran parte de los nevados de la Cordillera Oriental, se realiza durante el verano, principalmente entre los meses de septiembre hasta marzo. Sin embargo, los patrones de circulación atmosférica han sufrido cambios, lo cual está ocasionando una distribución de lluvias y precipitaciones sólidas muy distintas a lo que ocurría antes en la década de los años ochenta”.
Ése era el criterio del director de la Unidad de Pronósticos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, Félix Trujillo, desde la ciudad de Santa Cruz, cuyo territorio padece, en algunas regiones, de inundaciones por el desborde de sus ríos y, en otras, afronta problemas de sequía, también como secuela del cambio climático y la deforestación de sus bosques.
Sin embargo, otro de los meteorólogos reconocidos en La Paz, Rimor Chávez, hizo notar que las perspectivas no son tan negras como se las está pintando, una vez que científicos de naciones industrializadas consideran que estamos en el umbral de un nuevo período de enfriamiento de la Tierra, en el que podrá recuperarse parcialmente la capacidad de los glaciares y, tal vez, los nevados de la Cordillera andina.
“Hay que destacar que en esta década que comienza se espera una disminución de la temperatura, considerando que el cambio climático es parte de la naturaleza. Es decir, la historia del clima nos indica que hay épocas en que las temperaturas suben y otras en que bajan y, en esta, se espera, dentro de la historia de la climatología, disminuyan. Entonces, para los optimistas podríamos esperar por lo menos una mitigación del aumento de temperaturas en esta década. Por tanto, hay que reconocer también que el ascenso de las temperaturas no es parte de la historia, sino que es, principalmente, un aporte que hemos hecho los hombres en los últimos cincuenta años”.
Los expertos concluyen que la humanidad es la única especie que destruye su hábitat. Y, en la óptica del presidente Morales y su Gobierno, la fuente de todos los males de la Pachamama lo son el capitalismo y el desarrollo industrial de Occidente, que él pretende enfrentar y derrotar con un organismo mundial de pueblos originarios, movimientos sociales, obreros, profesionales e intelectuales.
Pero, el asunto inmediato de mayor importancia y que está consumiendo los nervios de los organizadores es el logístico. De acuerdo a los datos de la cancillería boliviana, la capacidad hotelera en la ciudad de Cochabamba contabiliza 2.500 camas. El presidente Evo Morales ha pedido que los cuarteles y otras instituciones militares faciliten sus instalaciones, donde se puede disponer de otras 6.000 camas, además de sugerir a los vecinos de la ciudad y los pueblitos rurales cercanos que abran las puertas de sus hogares para alojar a los visitantes, entre ellos un millar de periodistas.
Y quienes así lo deseen podrán instalarse en las carpas que se habilitarán en los predios aledaños a la Universidad, sede de la Conferencia, y podrán disfrutar, en un paréntesis ecológico, de las bondades de la Pachamama en el pueblito de Tiquipaya, productor de flores, de frutas y verduras, y de gozar de la bien afamada y muy generosa gastronomía de Cochabamba, corazón de América.





























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