“¿Qué pasará el 25 de enero?, ¿Habrá una segunda revolución contra los Hermanos Musulmanes, o simplemente una manifestación?”
Por Fathya Eldakhakhny
Mientras estas preguntas resuenan en las calles egipcias, los partidos políticos y otras fuerzas del poder se preparan para la marcha multitudinaria en protesta contra el gobierno de los Hermanos Musulmanos, mañana viernes. El principal temor es un encuentro violento entre los simpatizantes y los detractores del presidente, Mohamed Morsi.
No a un estado de Hermandad
En una conferencia de prensa celebrada el domingo pasado, 52 partidos políticos y movimientos revolucionarios anunciaron su participación en la protesta de mañana, para conmemorar el II Aniversario de la Revolución, que tuvo su foco principal en la plaza Tahrir. El lema “No al estado de Hermandad – la revolución continúa”. La manifestación tendrá dos itinerarios, cada uno abanderando un lema distinto: “Justicia social. No al estado opresor”, o “No a la constitución de aumento de precios y tiranía”. El asentamiento en la plaza Tahrir ha expresado ya su entusiasmo ante la manifestación.
“Nuestra principal demanda es la anulación de esta despótica constitución. Si continúa expresando únicamente la perspectiva de los Hermanos Musulmanes, nuestro objetivo será la caída del régimen”. Así advertía Shady El-Ghazaly Harb, uno de los líderes del partido de la Constitución, durante la conferencia de prensa.
Taqadom El-Khatib, líder de la Asociación Nacional para el Cambio, decía, por su parte: “El segundo aniversario de la revolución debe recordar a todos la necesidad de sentenciar a los anteriores dirigentes del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Estuvieron implicados en las masacres de Port Said y Maspero, y en los asesinatos de los manifestantes durante los enfrentamientos entre los frentes deMohamed Mahmud y el Gobierno. El poder de los Hermanos Musulmanes les dio carta verde”.
“Sentido”
Mientras los políticos se preparan para este viernes, los egipcios discuten el sentido de estas protestas. Unos quieren participar y exigir la caída del régimen. Otros creen que no sirve de nada salir a las calles.
“Aunque la gente tome las calles, no va a cambiar nada, es inútil. El régimen continúa haciendo lo que quiere”, se lamenta Abdullah Saad, un empleado de una tienda de telefonía. En su opinión, las fuerzas de la oposición están divididas y no son capaces de movilizar suficiente población para protestar contra el régimen.
Oum Ahmed, un ama de casa, coincide con él, y no participará en la protesta: "Los Hermanos siguen en el poder y no tiene sentido protestar".
Said Abdel Fattah, empleado en una panadería, cree que la manifestación obstruirá el curso de la producción y que Egipto necesita tiempo para estabilizar y normalizar el ritmo de trabajo y de producción: “Ya hemos tenido suficientes manifestaciones. Necesitamos estabilidad para el turismo y para restablecer la economía".
Un mensaje para el régimen
Desde otro punto de vista, el estudiante de empresariales Ali Mahmud, sostiene que participar en la conmemoración transmite un mensaje de rechazo al régimen, insistiendo en que “sus acciones ya no son tolerables y los egipcios no aceptan la ‘ hermandarización’ del Estado ni una nueva dictadura”. Mahmud añade: “No buscamos la caída del régimen pero decimos no a las acciones del gobierno que han empobrecido el país”.
Basma Mahmoud, un estudiante de literatura, cree que las protestas del viernes equivaldrán a una segunda revolución. Señala que los egipcios tomaron las calles para pedir pan, libertad y justicia social, y no obtuvieron nada. “Tenemos que ocupar de nuevo la plaza Tahrir para renovar nuestras exigencias y lograr el objetivo de la revolución. La población egipcia no dejará que su revolución se esfume como el humo".
Temor a la violencia
También hay quien teme que las manifestaciones suscite una espiral de violencia entre los simpatizantes y los opositores del presidente Mursi. Yasir Mohamed, estudiante de medicina, prevé altercados sangrientos, pues cree que los Hermanos Musulmanes harán lo imposible para conservar el poder y no aceptarán una segunda revolución.
Entretanto, en las calles egipcias se oyen rumores sobre la preparación de prisioneros y matones para incitar el desorden durante las manifestaciones. “Los detenidos se escaparán y habrá muertes y destrucción, como en la primera revolución”, vaticina Oum Mahmoud, ama de casa.
Por su parte, el Ministerio del Interior ha anunciado que se mantendrá a distancia de la plaza Tahrir y sus alrededores, para evitar confrontaciones con los manifestantes. Sin embargo, tendrá una presencia de incógnito en las entradas de acceso a la plaza, para evitar que instigadores y violentos entren en la Plaza Tahrir.
Justo en las vísperas del segundo aniversario de la revolución, las distintas zonas han sido escenario de enfrentamientos sangrientos entre la población y la policía. Cinco personas han muerto y 12 han resultado heridas en Shubra El-Kheima, un suburbio de El Cairo. También la ciudad portuaria de Alexandría ha visto luchas entre las fuerzas de seguridad y los ciudadanos, después de que un tribunal de justicia criminal de la ciudad recurriera un caso relacionado con el asesinato, en este distrito, de manifestantes durante la revuelta del 25 de enero de hace dos años.
Los Hermanos Musulmanes, en un intento por mejorar el ya tenso ambiente, han asegurado que no participarán en las manifestaciones del viernes. La Hermandad señala, además, que pretende así frustrar los esfuerzos de algunos por hacer reinar el caos.
Los Hermanos Musulmanes limitarán su acción a proporcionar ciertos servicios, como convoyes que realizarán revisiones médicas gratuitas a los ciudadanos y distribuirán alimentos a bajo precio para aliviar la carga de la población. También emprenderá una campaña para plantar árboles y se esforzará en reformar las instituciones gubernamentales, una necesidad que afecta principalmente a escuelas y hospitales.


























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