Las milicias Hezb al-Islam, que controlan gran parte de Somalia, han prohibido los videojuegos porque, en su opinión, fueron diseñados para poner en peligro la cohesión social.
En los últimos tiempos, los videojuegos gozaban de una enorme popularidad entre los jóvenes somalíes, sobre todo después de que las milicias prohibieran las películas en DVD. En Mogadiscio existían hasta ahora numerosos centros de videojuegos, donde los visitantes podían utilizarlos a cambio del pago de un módico precio. Esos centros deberán cerrar ahora sus puertas. Las milicias somalíes actúan contra todo tipo de pasatiempo que consideran que está pugna con el islam. En tal sentido, los agentes de la policía religiosa amonestaron a personas que bailaban o jugaban al fútbol.
Foto: playstation/flickr / thehoneybunny

























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