Rosa María Rivas lleva años buscando verdad y justicia por la desaparición de su hermano durante el gobierno de facto de Ríos Montt. Califica como una burla el proceso que se le sigue al ex dictador guatemalteco por genocidio y crimenes contra la humanidad.
Edgar Raúl Rivas Rodríguez fue capturado ilegalmente y desaparecido el 6 de junio de 1983, periodo en que gobernaba el general guatemalteco Efraín Ríos Montt, imputado el pasado jueves por la jueza Patricia Flores por genocidio y crímenes contra la humanidad.
Su hermana Rosa María asistió a la audiencia como muchos otros familiares de las víctimas del conflicto guatemalteco con la esperanza de que al anciano ex dictador no solo, se le acusara, sino que se le enviará a la cárcel de inmediato. A Ríos Montt, efectivamente se le vinculó al proceso pero la Jueza determinó imponerle una pena sustitutiva de arresto domiciliario y el pago de una fianza de unos 65.000 dólares.
Para muchos familiares el caso estaba arreglado de antemano. “Es una burla lo que han hecho con nuestros sentimientos, con nuestra espera durante años. Y lo más triste es, se lamenta Rosa María Rivas “que este señor mandó a matar a miles y miles de personas y todavía tuvo el descaro de decir, que lo traten respetando sus derechos humanos y pidió justicia y no venganza”.
Esta víctima cree que la entrega voluntaria de Ríos Montt a la justicia estuvo precedida por una negociación para librarlo de la cárcel. Confía poco en la capacidad y la voluntad de los tribunales de su país para hacer justicia en un caso tan emblemático como éste.
Tampoco admite que se use como excusa la edad o el estado de salud del ex dictador para que no se le aplique todo el rigor de la ley: “La gente que en Guatemala lo victimiza parecen olvidar todo lo que este señor hizo; los miles de muertos desaparecidos, torturados, masacrados y mujeres violadas durante su gobierno de mano dura”. Rosa María Rivas no cree que se vaya a producir una sentencia condenatoria contra el general Ríos Montt.
El perdón de estado
Edgar Raúl Rivas Rodríguez tenía 27 años y era catedrático de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de San Carlos cuando fue detenido y desaparecido. Pertenecía a la guerrilla urbana de las fuerzas armadas rebeldes. Ese 6 de junio de 1983 cuenta su hermana, salió para una reunión con otros compañeros y nunca más lo volvieron a ver.
La única información que pudieron conseguir fue la que les entregó otro de los detenidos que fue liberado a los pocos días. Esta persona le contó a la familia que a Edgar Raúl lo habían tenido en el cuartel Matamoros y que se sabía quienes le habían dado el tiro de gracia. Este testigo nunca ha querido contar su versión ante la justicia por que teme que lo maten.
La desaparición de Edgar Raúl Rivas Rodríguez hace parte de un caso de detenidos-desaparecidos guatemaltecos que se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que dio como resultado que en el 2011 los familiares firmaran un pacto amistoso con el estado de Guatemala.
En el acuerdo, el Estado se comprometió a resarcir moralmente a los familiares y pedir perdón. En el caso de los Rivas Rodrígues eso aún no ha ocurrido. Lo irónico es, dice Rosa María, que ese perdón va a venir de la mano de un general en retiro, compañero de armas de Efráin Ríos Montt: el actual presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

























El caso del que estan imputando al exgobernador Rios Montt es una acusacion falsa que estan siguiendo los vinculados y seguidores marxistas leninistas. Como expuso el nuevo presidente de Guatemala, el general retirado Peres Molina "En Guatemala NUNCA hubo un genocidio" sino un conflicto armado. Tristemente hubo crimenes cometidos por ambos lados, pero solo el gobierno o bien al ejercito se le imputan los crimenes, cuando los guerrilleros mismos eran mas atroces siguiendo los pasos de sus maestros cubanos y las enseñanzas leninistas marxistas de destruir evidencias y usar uniformes militares para acusar a los militares de masacres cometidos a indigenas por los mismos guerrilleros. Si tanta justicia se quiere y se debe usar, acusen a ambos lados, tanto guerrilleros como al ejercito; ambos cometieron delitos graves dignos de justicia, pero absolutamente no solo al ejercito.
Guatemaltecos busquemos la paz por medio de justicia sin ser partidista, en esto debemos de emular al ejemplo vivo, al Salvador, nuestro hermano, ellos no descargan la culpabilidad solamente al ejercito, sino tambien a la guerrilla.
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