Museos, palacios, iglesias, lugares sagrados del credo vudú, archivos. El patrimonio cultural haitiano resultó seriamente dañado por el terremoto del 12 de enero.
El Fondo Holandés para la Cultura Príncipe Claus propone que estos edificios y lugares sean protegidos o reconstruidos a la brevedad posible.
Al igual que muchos otros edificios de importancia cultural, el palacio presidencial en Puerto Príncipe, un edificio blanco de diseño colonial, no resistió el terremoto.
“No podemos calcular el daño en términos monetarios,” dijo la directora del Fondo Príncipe Klaus, Els van der Plas, “pero es evidente que todas las instituciones culturales quedaron dañadas. Esto vale para Puerto Príncipe pero también para la aldea histórica de Jacmel, candidata a entrar al patrimonio de la humanidad a través de UNESCO. Jacmel estaba construida de madera liviana y quedó casi totalmente destruida”.
Identidad
El Fondo Príncipe Claus ha llamado la atención a escala internacional sobre el daño material que recibió la cultura haitiana. “Por supuesto que primero está la comida, la salud, la vivienda, las necesidades esenciales de un ser humano,” reconoce Van der Plas, “pero los bienes culturales otorgan una identidad. Si dejamos estos bienes abandonados se pierde la idea de pertenencia, la confianza en el futuro”.
Mientras otras autoridades se concentran en la ayuda a las víctimas, la UNESCO ha iniciado el inventario de las pérdidas culturales. El Fondo Príncipe Claus ha tomado contacto con instancias haitianas y con la Fundación AfricAmerica. En el 2008, esta fundación se encargó de reparar cuatro lugares sagrados del vudú, después del huracán. El Fondo Príncipe Claus financió ese proyecto.
Uno de los contactos en Haití es el bailarín y coreógrafo Jeanguy Saintus, quien recibió un premio del Fondo Príncipe Claus por su obra, en el año 2008. El terremoto causó serios daños en el edificio de su escuela de danza, al punto de que quedó inútil, pero la preocupación de Saintus son los bailarines y músicos. “Me alegro que la comunidad internacional piense en nuestro patrimonio cultural,” declaró, ”pero en este momento los bailarines y músicos de mi escuela están preocupados de conseguir alimentos y un lugar donde pasar la noche”.
Primeros auxilios culturales
El Fondo Príncipe Claus quiere iniciar las tareas lo más pronto posible, dado que en marzo comienza la temporada de lluvias. Para esa fecha, la biblioteca debe estar nuevamente techada, por ejemplo. Este trabajo es urgente y no cuesta demasiado dinero. Más tarde se verá cómo restaurar el edificio.
El Fondo Príncipe Claus ha debido hacer grandes esfuerzos para convencer a asistentes sociales y al Gobierno haitiano de la importancia de preservar el patrimonio cultural. Así lo reconoce la directora Van der Plas.
“Sin embargo, nuestra experiencia en otros casos de desastres naturales es que la gente siempre quiere hacer un aporte a la reconstrucción, de cara al futuro,” agrega Van der Plas. “Los edificios que son parte del patrimonio cultural suelen cumplir funciones sociales. Escuelas, iglesias, mezquitas. A todos les interesa que estos lugares estén nuevamente habilitados para reunirse, compartir su dolor y sus experiencias”.
Jeanguy Saintus sueña con que sus bailarines y músicos se reúnan nuevamente a ensayar. “Estos niños no son ricos ni tienen padres que se ocupen de ellos. Pasaban aquí la mayor parte del tiempo, en la danza y los tambores. Cuando estás en el estudio con los bailarines, los tambores y la música, olvidas los problemas”.

























