El diputado holandés Geert Wilders ha propuesto que se prohíba el Corán. El líder del Partido por la Libertad considera que el libro sagrado del Islam incita a la violencia y es comparable a ´Mi lucha´, de Adolfo Hitler.
El Corán sólo podrá utilizarse como objeto de estudio, escribió Wilders en una carta enviada al periódico holandés De Volkskrant. El político, conocido por sus declaraciones anti-islamistas, es conciente que su propuesta no recibirá el apoyo de la Cámara de Diputados, donde su partido sólo ocupa 9 de los 150 escaños.
Advertencia
Con su propuesta, Wilders dice querer lanzar una advertencia a los musulmanes radicales que, a su juicio, utilizan el Corán para legitimar el uso de la violencia. El diputado fue motivado por el reciente maltrato físico de Ehsan Jami, presidente del comité de ex musulmanes. Según Wilders, los autores del ataque utilizaron el Corán como excusa para atacar a Jami. "El libro incita a la violencia y el asesinato, y por lo tanto no tiene lugar en nuestro orden jurídico", sostiene Wilders.
No a la prohibición
El jurisconsulto y publicista Afshin Ellian, también vinculado al comité de ex musulmanes, se opone a una prohibición, pese a que el Corán contiene "pasajes en extremo violentos contra las mujeres, los judíos y personas con convicciones diferentes". Ellian opina que no se debe combatir el libro en sí, sino a las personas que lo utilizan para fines equívocos. En cambio, Wilders desea que se penalice el uso del libro tanto en mezquitas como en el ámbito privado.
En su opinión, se trata simplemente de un libro religioso, y debe ser posible leerlo y someterlo a discusión. En cambio, se debe combatir severamente a los imanes y mezquitas radicales que siembran el odio basándose en ese libro, opina Ellian.
´Mi lucha´
Geert Wilders compara el Corán con ´Mi lucha´, el libro que Adolfo Hitler escribió en 1924, para exponer sus teorías sobre la política nacional socialista, el antisemitismo y la superioridad de la raza aria. En Holanda está prohibida la venta de "Mi lucha", aunque se permite su posesión o el comercio con viejas ediciones. En consecuencia, la propuesta de Wilders es más radical que la prohibición de la obra nazi, ya que con su iniciativa castiga a aquellos que posean el Corán en su casa o en las mezquitas.





























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