La muerte de Augusto Pinochet, el domingo 10 de diciembre, coincide con el Día Internacional de los Derechos Humanos, y con el 84 cumpleaños de su esposa, Lucía Hiriart. Tras el fallecimiento del ex dictador, el pueblo chileno se lanzó a la calle a celebrar.
La céntrica Plaza Baquedano, famosa por la concurrencia de fanáticos del fútbol, ahora albergó a enfervorizados opositores al Gobierno de facto que abarco el período 1973 al 1990. Participaron trabajadores, estudiantes y ancianos que querían manifestar su alegría por la muerte de Pinochet. Banderas chilenas, papel picado y champaña servían para estar a tono con el acontecimiento. Entre ellos estaba también presente el abogado Hernán Montealegre, figura emblemática en la defensa de los derechos humanos en Chile, especialmente en los primeros años de la dictadura. Desde la Vicaría de la solidaridad, el letrado trabajó intensamente como colaborador cercano al Cardenal Raúl Silva Henríquez.
El abogado Montealegre integró la oposición desde el mismo 11 de septiembre de 1973 y, en los primeros años, su tarea de defensor de los derechos humanos le mereció la acusación de comunista. Fue además torturado por la DINA, tras ser detenido por orden de Manuel Contreras. A su juicio, para gran tragedia nacional, Pinochet nunca hizo nada por impedir que se cometieran las atrocidades de que eran víctima miles de personas, asesinadas, desaparecidas, torturadas, o exiliadas en el extranjero, además de los miles que sufrieron persecuciones laborales.
Al preguntarle si la muerte de de Pinochet pone término a uno de los capítulos mas oscuros de la historia chilena, responde tajantemente que estima que este término ya se había impuesto, porque los seguidores políticos de derecha son oportunistas, y lo fueron dejando solo en la medida de sus conveniencias. Lo que ahora espera el abogado Montealegre es que los políticos recapaciten y se den cuenta que Chile tiene que dar rumbos fundamentales sobre todo en el aspecto económico. Así mismo, criticó el hecho de que todos los medios de comunicación están en manos de la derecha económica y política.
Posteriormente, el diputado Melero de la derechista Unión Demócrata Independiente alabó la gestión del Gobierno de Pinochet, calificándola de "obra gigantesca", y pidió a las autoridades que permitan conceder los homenajes en forma democrática, con respeto y altura de miras.
Las horas siguientes serán muy particulares, tras que se anunciara oficialmente que no habría duelo oficial, que sólo se celebrará una ceremonia castrense en la Escuela Militar y, que, una vez cremados, los restos del fallecido se entregarán a la familia para que disponga el lugar de permanencia del ánfora.
Chile esta hoy frente a un término y un comienzo. Es de esperar que este capítulo nos enseñe que nunca más se podrá mancillar un pueblo con argumentos como los esgrimidos por Augusto Pinochet Ugarte.




























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