El personal temía una nueva ola de despidos porque la producción sería encomendada a países de bajos salarios, pero el jefe hizo su aparición recientemente para informarles todo lo contrario: el consorcio electrónico holandés Philips trasladará la producción de afeitadoras eléctricas desde Shanghái a Drachten en la provincia holandesa de Frisia.
Una importante razón para la decisión fueron los crecientes costes de salarios en China. Además, los trabajadores en Shanghái no parecen caracterizarse por su fidelidad. Si otro empleador les ofrece más, no tardan en marcharse. De este modo Philips debe incurrir nuevamente en altos gastos de entrenamiento para nuevo personal.
“En china se ve una mayor rotación de personal que en Europa. Eso significa que, al final, los gastos son los mismos con los gastos de entrenamiento de los trabajadores. Necesitamos personal altamente cualificado para que manejen los robots,” dice el portavoz de Philips Eric Drent a la radio holandesa BNR Noticias.
Logística
Además la logística desempeña un papel en el traslado. Las máquinas de afeitar de las que se trata son destinadas para el mercado europeo y los cabezales son manufacturados en Drachten. De modo que estos eran enviados a China, donde se realizaba el ensamblaje en las afeitadoras y posteriormente enviados de vuelta a Europa. Un esfuerzo logístico de meses en los que no había ganancias.
Con las nuevas inversiones, las posibilidades de trabajo en Drachten aumentarán, según Drent, en decenas de puestos. El portavoz de Philips no quiere decir si en el futuro habrá otras líneas de producción que regresarán al país.
A pesar de esa expansión de personal, la cantidad de trabajadores de Philips en Holanda descenderá. En Octubre del año pasado se dio a conocer que en las filiales de Holanda desaparecerían 1.400 puestos de trabajo, 10 por ciento del personal total del país. En todo el mundo, la firma contaba el año pasado 117.000 trabajadores.
China sigue vigente
Según el economista, experto en China, Serdar Kucukakin, del banco holandés ABN Amro, todavía está por verse si el retiro de producción de China se convertirá en una tónica. Es verdad que en China los salarios suben para estimular la demanda interna y para elevar el nivel de vida, sostiene Kucukakin, “pero si se analiza los ingresos per cápita de la población en China, estos se encuentran en un nivel bastante más bajo que en Holanda. Esta es la primera vez que una empresa tan grande trae de vuelta su producción a Holanda. Es muy difícil predecir qué ocurrirá mañana, recordemos que el año pasado se invirtieron 135.000 millones de dólares en China por parte de empresas extranjeras. Se espera que este año sean 122.000 millones. Es decir, China todavía está vigente como lugar para establecerse.”

























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