Desaliento y temor es el sentir de muchos periodistas hondureños tras los atentados a diversos medios de comunicación los últimos días en Honduras.
Mociones de apoyo a los hombres de prensa se repiten con más fuerza, pero también la insistencia de que se investigue los casos.
Los atentados contra los diarios La Tribuna y El Heraldo, y la muerte de la periodista Luz Marina Paz Villalobos deberán ser investigados, tras una moción presentada por el diputado Carlos Martínez ante el Congreso hondureño.
La comisión encargada del tema exhorta a la Policía Nacional, al Ministerio Público y al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos para que investiguen, determinen, lleven a juicio y condenen a los autores.
La solidaridad y apoyo de estas instituciones a los hombres de prensa reconforta al editor de La Tribuna, Olman Manzano. Sin embargo, como muchos de sus colegas, no se muestra muy optimista de lo que se pueda alcanzar con esta medida.
“La confianza es muy poca. De hecho, de las investigaciones que han realizado en torno a las amenazas y crímenes contra periodistas, hasta el momento ninguna ha sido resuelta”. Manzano recuerda que son ya 17 los periodistas que han muerto en su país en los últimos dos años, y ninguno de esos casos ha sido esclarecido.
“El Ministro de Seguridad se ha empeñado en decir que van a investigar a profundidad, pero ése es el discurso rayado de cada vez que ocurre un atentado o un hecho criminal en contra de la libre expresión en Honduras”, dice el periodista.
Crisis policial
Desde hace semanas los medios hondureños han dado amplia cobertura al tema de la inseguridad y la crisis sin precedentes que vive la Policía Nacional. Muchos creen que los atentados a los periodistas son consecuencia directa de esta cobertura.
Manzano comenta que incluso la rectora de la Universidad Estatal y el Comisionado de Derechos Humanos atribuyeron directamente a la policía estos atentados. “Los medios hemos sido cautelosos y no queremos hacer un señalamiento directo pero, obviamente, hay una relación”.
Manzano se refiere a los cuestionamientos a la policía, hechos por varios medios, que surgieron desde el 20 de octubre, cuando fallecieron dos jóvenes universitarios a manos de policías. Desde ahí empezó una seria crítica de la prensa en contra de la policía.
“Se desnudaron bandas, se revelaron que existían policías metidos en bandas del crimen organizado, ligados al secuestro, robo de vehículos, sicariato y narcotráfico. Salieron nombres a la luz pública, altos jefes. Entonces creemos de que por ahí puede ser la represión que sufrimos los medios en estos momentos y los periodistas que damos amplia cobertura al tema.”
Camino a un Estado fallido
Durante la presentación de la moción de protección a periodistas en el Congreso, varios diputados alertaron que atentar contra un medio de comunicación es terminar en un Estado fallido. Manzano coincide con ellos y teme, como muchos, que el problema de la violencia en Honduras, al Gobierno se le está yendo de las manos.
“Nunca como hasta en este momento la prensa y los medios de comunicación habían sido objeto de atentados, ni de disparos directos. Ni siquiera en la época de los años 80 ocurría este tipo de situaciones en contra de los medios y periodistas.”
Para el editor de la Tribuna, es una cuestión muy delicada, y por eso es urgente tomar medidas más claras y contundentes para frenar la escalada de violencia que no sólo se da en el sector de la prensa. Abogados y otros profesionales también son víctimas de estos ataques y atentados.
Encomendarse a Dios
A pesar de sentirse amenazados, Manzano y sus colegas piensan seguir informando, como siempre lo han hecho. “Seguir hacia adelante denunciando, realizando un periodismo recto, honrado, honesto, transparente y encomendándose a Dios, porque aquí no hay seguridad”.
A Manzano le preocupa que no haya un policía que lo cuide a uno, que no haya protección para nadie. La única protección es la divina. “Encomendarse a Dios y que no me toque a mí, eso es lo que decimos. Hoy le tocó a aquel, mañana te puede tocar a vos”.
Tras la moción de diputados, se espera también el apoyo de todas las instancias de Gobierno, policía, Justicia y la sociedad civil en general. Y por qué no, también ayuda desde fuera. Toda ayuda es bienvenida “para que se disminuya esta ola de criminalidad en contra de los periodistas y en contra de la libertad de expresión en Honduras”.

























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