La tensión vivida en el Perú a raíz de la protesta indígena en contra de la adecuación de legislación interna de cara al TLC, y que terminó con la muerte de más de 30 peruanos, encontró la solución en una sencilla reunión entre el Presidente del Consejo de Ministros y los nativos: el ejecutivo pedirá al Congreso la derogación de los decretos que incomodan a los nativos. Así de sencillo.
Han pasado ya diez días de los sangrientos sucesos en la selva del Perú, en donde producto de una operación especial de la policía, despejando una importante carretera de acceso a la zona, murieron 34 personas, 24 policías y 10 nativos. Debido a ello el Congreso de la República decidió poner paños fríos a la protesta.
Una protesta que había generado la ilegal toma, por parte de nativos amazónicos, de la carretera Fernando Belaúnde Terry la principal vía de comunicación entre la costa norte del Perú y la amazonía peruana.
Los indígenas se mostraban en desacuerdo con algunos decretos legislativos que, según su lectura, ponían en peligro derechos de propiedad de las comunidades sobre sus tierras ancestrales. Derogatoria o muerte habían llegado a decir sus dirigentes, y sí que hubo muerte.
Decretos legislativos
El parlamento de mayoría aprista, en convivencia con el fujimorismo, defendió hasta en los momentos de mayor tensión dichos decretos legislativos; el 1064 y el 1090. Normas hechas para ajustar las leyes nacionales al TLC con Estados Unidos.
Ambos decretos regulan la explotación de la fauna y de la flora de la selva. Según los especialistas, permiten la posibilidad de cambiar el uso de las tierras, es decir, pasar de comunales a agrícolas. El temor de los nativos es la deforestación del bosque para permitir la llegada de cultivos que estén al servicio de la gran industria del biodiesel y del etanol.
Congreso cede
El congreso peruano entendió la gravedad del desborde social pero sostuvo también la necesidad de mantener las normas, -”no se podía ceder al chantaje de la calle”-, argumentaron algunos legisladores. Al final humo blanco. Se decidió suspender, que no es derogar, por tiempo indefinido ambos decretos en tanto se busca conversar con los Apus, los jefes de los grupos amazónicos, los hombre sabios de la comunidad. Con esta decisión le decían claramente al ejecutivo del Presidente Alan García y al Jefe de su Gabinete, Yehude Simon: “Señor Ministro, vaya usted y dialogue. Defienda la posición gubernamental, conceda algo pero sostenga la tesis del Gobierno”.
Esta suerte de concesión legislativa a las comunidades alzadas en lanzas no derivó en el inmediato regreso de los nativos a sus comunidades ni el desbloqueo de otras vías del país tomadas por estos grupos. Por el contrario, la muerte de los nativos en la fallida intervención policial inyectó fuerza a la postura indígena. Si algo han aprendido las etnias de la selva del Perú es a ser desconfiadas respecto al Gobierno central. Decidieron mantener la protesta.
Diálogo
Todo quedaba listo entonces para el diálogo. Los mejores analistas en temas de negociación recomendaban paciencia pues se trataría de unas tratativas largas y complejas, con gentes que no hablan necesariamente castellano y con grupos cuya vida en comunidad está regulada por una suerte de ley del talión donde la rabia por la muerte de los nativos aguarunas y awajun estaba aún muy a flor de piel.
Ayer comenzaron las conversaciones. Se comenzó por la zona de la selva central. Dos horas después la reunión terminaba. El premier Simon se comprometió durante las conversaciones a pedirle al Congreso la derogación de los decretos 1064 y 1090. Esta vez sí se derogaba.
Preguntas
Y claro la pregunta es de sentido común. Después de 70 días de paralización indígena, de 34 muertos, de desabastecimiento de las ciudades bloqueadas por los indígenas, de una fuerte tensión nacional, de marchas en todo el país en respaldo a los nativos, de ver a la eficiente Defensoría del Pueblo multiplicándose para garantizar la paz en la zona, del peor rebote mediático a nivel internacional de una crisis local en mucho tiempo, después de todo esto…¿Se derogan los decretos? ¿Era tan sencillo? ¿Por qué no se hizo desde el comienzo?, son ya algunas de la preguntas que se está haciendo la clase política, principalmente la oposición y la ciudadanía en general.
Si tan sencillo era tomar la decisión, ¿por qué no se tomó desde el primer día en que comenzaron las protestas? Al cierre de este informe aparecían los primeros pronunciamientos de los familiares de los 24 policías asesinados, que expresaban el sin sentido de la muerte de sus familiares si así se termina zanjando este problema.
El premier Simon ha señalado que se tomó la decisión para seguir buscando la apertura al diálogo, y el entendimiento con las comunidades. En esta negociación los nativos también cedieron. Permitieron una hora más del paso de vehículos en la vía de la selva central que aún mantienen bloqueada.
Ahora le toca jugar al Congreso. Lo hace con negras. Los alfiles han caído y las torres no se pueden mover y la reina está debilitada, cualquier mal paso es un nuevo jaque, cualquier otro es un mate. Toca jugar.





























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