Las autoridades peruanas deben adoptar medidas inmediatas para investigar las amenazas contra el ex-presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Dr. Salomón Lerner Febres, y garantizar su seguridad. Así lo pide Human Rights Watch.
El Dr. Lerner informó que el 5 de septiembre de 2009 sujetos no identificados habrían envenenado y matado a los perros dentro de su propiedad. Esta semana Lerner recibió llamadas de una persona que decía: “lo mismo que le hicimos a tus perros, lo vamos a hacer contigo”.
Escuche la entrevista con el ex-presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Dr. Salomón Lerner:
El Dr. Lerner es un académico distinguido y una figura prominente en el campo de los derechos humanos en Perú. Además de presidir la Comisión de la Verdad y Reconciliación, es presidente del Instituto de Democracia y Derechos Humanos y rector emérito de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se desempeña como vicepresidente de una comisión que está a cargo de la creación del Museo de la Memoria, dedicado a la historia de los abusos de derechos humanos en Perú.
A continuación, la entrevista exclusiva con Salomón Lerner para Radio Nederland:
José Zepeda: ¿Desde el momento que se publicó el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, hace seis años, comenzaron los problemas para quienes integraban la Comisión?
Salomón Lerner: Incluso un poco antes que se publicara el informe. Sin conocer el contenido del mismo, hubo ya ataques al trabajo de la Comisión, adelantando presuntas conclusiones que no se ajustaban a la realidad, y que suponían una parcialización de la Comisión que no existía en verdad, en torno al juzgamiento de los hechos investigados.
JZ: ¿Y seis años después continúan los problemas y las amenazas?
SL: Continúan los problemas y, de algún modo, habría que entender que se está dentro de la naturaleza de las cosas. Una Comisión de la Verdad no puede satisfacer al decir que es un enjuiciamiento honesto de las conductas de aquellos que participaron en el conflicto. Y, bueno, sí, siguen de un lado y de otro.
JZ: ¿Qué tipo de amenazas?
SL: Las que se recibieron cuando se entregó el informe fueron amenazas de muerte. Hechas por correo electrónico y también por llamadas telefónicas. Y las de ahora han sido hechas por llamadas telefónicas, pero, con un antecedente, el envenenamiento de mis perros, lo cual, en relación con lo que sucedió antes, significa acción intimidante.
JZ: Sé que es absolutamente imposible señalar con el dedo acusador, con nombre y apellido a los responsables de estas amenazas y de estos actos criminales. Pero, ¿son los mismos sospechosos de toda la vida?
SL: Creo que sí. Esto ha tenido que vincularse con aquella gente y aquellos intereses que están continuamente criticándome y lanzándome epítetos en los medios de comunicación de bajo tiraje, pero muy rabiosos en lo que tienen de militancia política. Hay, usted sabe, aquí en el país, una especie de polarización, y ésa es una desgracia, entre gente que entiende que hay que escoger la seguridad antes que la libertad. Entonces, esas personas no aceptan que haya una especie de mirada crítica de la realidad de nuestro país, tanto en lo que toca a su sociedad, cuanto a su gobierno. Y no me refiero precisamente a este gobierno, sino a los gobiernos de nuestro país a lo largo de los años. Hay todavía una visión maniquea del mundo, en donde hay los buenos y los malos. Los buenos son evidentemente aquellos que no son ni por asomo socialistas, entre comillas. Esos son los buenos, y los malos son los sospechosos de socialismo o de tener una conducta que no sea la del liberalismo radical económico. Eso existe hasta ahora, y hace que las personas que tenemos un poquito de sentido común y que no estamos con un lado ni con otro, ni tenemos militancia política partidaria, corremos el peligro de ser juzgados de manera equívoca.
JZ: Permítame que vaya un poco más allá en este mismo sentido. Un hombre que está mirando desde fuera las cosas podría imaginarse que las amenazas, por lo menos, vienen de aquellos sectores que estuvieron en su momento....
SL: Yo creo que todo apuntaría, en razón de los antecedentes, a que un grupo de personas que piensa que todo vale en la lucha contra el terror, me indica a mí como alguien que, no aceptando esa tesis, le hace el juego al terror. Desde esa perspectiva, que es un cierto fundamentalismo de derecha, vienen incluso de algunos sectores de las fuerzas armadas, las cuales se sienten agraviadas por parte del informe de la Comisión, en el sentido que habla de delitos cometidos por ellos en la época de la violencia.Todo esto además viene de la mano con la decisión de construir un Museo de la Memoria en el cual, una vez más me he visto comprometido, no porque yo quiera, sino por una resolución del propio gobierno peruano. Es decir, es un encargo estatal. Y eso nuevamente me ha colocado en la línea de esos que, oponiéndose al museo, dicen que no se debe recordar, que debemos seguir adelante porque sólo así podremos desarrollarnos. Me he colocado en el punto de mira de aquellos que dicen que lo que quiero es simplemente figurar, o cosa más extraña todavía, beneficiarme de este museo, como me he beneficiado, dicen, de la Comisión de la Verdad. Lo cual es absolutamente falso. Pero vencerá la fuerza de la moral.
JZ:¿Debo entonces creer, si lo escucho, que la memoria es indispensable para que el horror del pasado no vuelva a repetirse?
SL: Pues creo absolutamente en esa afirmación. Sin memoria no hay posibilidad de aprender. Sin memoria no hay identidad. Sin memoria no hay futuro. Estaríamos todos los días inventando lo mismo, y enfrentando los mismos problemas sin tener respuesta para eso.





























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