Se trata del 2,9 por ciento de la población total de 0 a 17 años del país. Unos 300 mil niños y adolescentes peruanos que no han sido registrados en Perú, según se desprende del estudio que acaban de publicar el Banco Mundial y el Instituto de Estudios Peruanos.
Pepa Palma
Las barreras que impiden el registro adecuado de estos niños son tres: económicas, institucionales y culturales. Como señala Ricardo Cuenca, investigador de este Instituto de Estudios “si bien la ley peruana determina que el registro de niños y niñas es gratuito, hay una serie de costos indirectos que impactan directamente, ya que las familias más pobres son aquellas que no inscriben a sus hijos”. Por ejemplo, trasladarse hasta un lugar donde haya un registro civil puede llegar a costar 300 dólares en la amazonía peruana. Algo que no todas las familias pueden permitirse.
Por otra parte, existe una dualidad institucional entre los registradores civiles pertenecientes a las municipalidades y quienes pertenecen al Registro Nacional de Identidad. “Entonces ahí hay un problema de ver quién es el que registra o no”, indica Cuenca.
Por último, un tercer problema tiene que ver con cuestiones socioculturales, “con problemas a la hora de atender a personas que tienen lenguas distintas al castellano, sobre todo para los grupos indígenas amazónicos, y algunas comunidades quechuas y aymaras en la zona de los Andes”, apostilla el investigador.
Y es que los sectores rurales concentran el mayor número de indocumentados, con un 4.4 por ciento, frente a un 2.3 por ciento en el área urbana. El problema se hace más severo aún en la selva peruana, donde alcanza a un 10.1 por ciento de la población. Sin embargo, Ricardo Cuenca nos contaba que pese a que en Lima parecería que no se espera este problema, debido a las migraciones amazónicas de los últimos tres o cuatro años “hay porcentualmente un bolsón importante de niños indocumentados”.
Consecuencias de la indocumentación
Las consecuencias de esta indocumentación abarcan desde la imposibilidad de recibir ayuda social del Estado, las dificultades de inserción laboral al llegar a la edad adulta o el correcto seguimiento del tema de tráfico y trata de niños. Pero por encima de todo, Cuenca señala que el principal problema es que se dificulta el ejercicio pleno de ciudadanía.
Para hacer frente a este problema, Ricardo Cuenca recomienda “mejorar la capacitación para los registradores, solucionar esa dualidad institucional de las municipalidades locales y el registro de identidad, y terminar de digitalizar todo esto para que el mismo número de la partida de nacimiento, sea el mismo del documento nacional de identidad y permita uniformizar la información”.
Por fortuna, el número de indocumentados es bastante manejable, según señala Cuenca, y en general, la población se encuentra sensibilizada con los beneficios de inscribir a los niños y niñas en el registro civil. Ricardo Cuenca añade que “consolidar las alianzas entre el Estado peruano, a través del Registro Nacional de Identidad o la Defensoría del Pueblo, con movimientos ciudadanos y con la cooperación internacional, podría permitir solucionar el problema”.
Escucha la entrevista con Ricardo Cuenca, investigador del Instituto de Estudios Peruanos.




























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