Este viernes se inaugurará en el Museo Van Gogh, en Ámsterdam, una exposición dedicada al pintor francés Paul Gauguin.
La muestra gira en torno a un juego de once estampas presentadas por primera vez en el Café des Arts de París, en 1889. "La exposición de 1889 fue crucial para el neo impresionista Gauguin, y, en muchos sentidos fue un catalizador para su obra posterior," explica la conservadora del museo Van Gogh, Maartje de Haan.
En aquel año, Paul Gauguin presentó una serie de grabados, llamada ‘La suite Volpini’, junto a obras de otros pintores como Charles Laval, Emile Bernard y Louis Anquetin, en el Café des Arts, regentado por un tal señor Volpini.
El grupo de artistas organizó su propia exposición en reacción a la Exposición Universal que se estaba celebrando en ese momento en París, y a la que no fueron invitados. "En aquella época se les consideraba demasiado modernos," comenta Maartje de Haan. "Por desgracia,” agrega, “la muestra no tuvo mucho éxito y el grupo no suscitó gran interés".
La exposición del Café des Arts fue la primera organizada conjuntamente por este grupo de artistas, conocido más tarde como la ‘Escuela de Pont-Aven’, cuyos integrantes rechazaban el impresionismo y el realismo, y apostaban por el sintetismo, un estilo caracterizado por una simplificación de las formas y los colores.
Los once grabados dan una visión de conjunto de los temas centrales de la obra de Gauguin, con bañistas y mujeres de islas exóticas, entre otros.
La exposición ‘Paul Gauguin. Hacia la modernidad’, que estará abierta hasta el 6 de junio, presenta unas cincuenta obras de Paul Gauguin y sus compañeros, vinculados con ‘La suite Volpini’, como Emile Bernard y Vincent Van Gogh.
Paul Gauguin y Vincent van Gogh pasaron nueve semanas juntos en Arles, en el sur de Francia, en 1888.





























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