No es un edificio enorme, no hay esplendor: el pabellón de Holanda en la Exposición Mundial de Shanghai brilla por su sencillez. (Hoy, martes, se celebra el Día de Holanda y el príncipe Willem Alexander y la princesa Máxima efectúan una visita al Pabellón.) La bailarina china Wun Sze visitó el pabellón. Wun Sze es bailarina del Teatro de Danza de La Haya y conoce a todas las culturas.
A Wun Sze le llama la atención que el pabellón holandés es mucho más abierto que los demás. Gracias a ello, los visitantes pueden ver las demás edificaciones, donde hay largas colas para entrar: el pabellón inglés tiene un exterior espinoso, el alemán es un conjunto de cajas de bloques de construcción. El tema de la exposición es: 'Better City, Better Life' (Una mejor ciudad, una mejor vida)
“Es muy abierto, muy refrescante. Creo que hay una gran diferencia con los demás pabellones que son al cubierto. Aquí mucho está fuera. Creo que el arquitecto de este pabellón es muy honesto, muy medido. Es muy diferente a la mentalidad china. Nosotros exageramos un poco. Para mí, la gente en Holanda es muy atrevida, nosotros deberíamos acostumbrarnos a ello”.
"Happy Street"
En 'Happy Street', la Calle Feliz, el arquitecto John Körmeling construyó una calle entera, con 26 casitas y los visitantes pueden mirar a través de las ventanas. Así Körmeling da su visión de la ciudad ideal que surge a lo largo de una ruta comercial. Wun Sze califica de “atrevida” la visión holandesa. Cree que los chinos se tendrán que acostumbrar a este estilo.
Los visitantes chinos pasean tranquilamente por la calle serpenteante. No solamente las casas, también el panorama llama la atención del público.
En una de las casas hay un antiguo organillo holandés, en otra están los muebles modernos del arquitecto holandés Rietveld. Junto a ello se ve un coche de energía solar, diseñado por la Universidad Técnica de Delft.
Y la música del dj Armin van Buren, uno de los más famosos del mundo, pertenece también a la cultura holandesa de hoy día. Este elemento es representado por un muñeco y unas luces de discoteca en la ventana de una de las casitas.
Y los chinos: ¿Valoran la sencillez de la ‘Calle Feliz’?
Un joven que toma fotografías se muestra positivo:
”Es como un cuento de hadas y también es entendible para niños”.
Una señora toma sobre todo fotografías de los anfitriones holandeses:
“Es una imagen realista de Holanda, de cómo vive la gente. El personal es muy amable, los holandeses son muy guapos”.
Wun Sze está acostumbrada al gusto holandés. En el baile también se ve la sencillez y el carácter innovador.
”Desde hace dos años vivo en La Haya, Holanda. En el baile es lo mismo: la motivación innovadora, desafiante, está también en la cultura de baile en Holanda”.
Campo verde
La mayor atracción del pabellón holandés es el campo verde, lleno de esculturas de ovejas. La gente se siente encima, los niños juegan con ellas, y se comen las patatas fritas y los ‘stroopwafels’, galletas de miel, que se venden en un puesto cercano.
Wun Zse pide en holandés un “stroopwafel”, una galleta de miel. Los muchos kilómetros que uno tiene que atravesar en la exposición mundial producen sobre todo hambre.





























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