Hoy viernes en Bruselas, los líderes de la eurozona se enfrentan a una emergencia sin precedentes. La caída, ayer jueves, de las bolsas de valores confirma los temores de que la crisis griega se escape a su control.
En un desconcertante día de operaciones financieras dominadas por el pánico, el euro alcanzó su valor más bajo en quince meses respecto al dólar.
En un momento, la bolsa de Wall Street descendió casi un 10%. Parecía que un fallo técnico había causado el incidente, pero aún luego de recuperar lo peor de las pérdidas, los mercados estadounidenses seguían batallando, y terminaron con una baja del 3%, concluyendo así una semana marcada por las pérdidas.
Preocupación en Asia
La tendencia continuó hoy en Asia, donde las acciones experimentaron una baja general. El Banco de Japón inyectó miles de millones de yenes en una maniobra preventiva. El primer ministro japonés manifestó una “gran preocupación” por la inestable situación.
Fundamentos tambaleantes
En los pasados días, el problema griego ha crecido y amenaza con arrastrar a España, Portugal y otros países de la Eurozona. Este efecto dominó no sólo amenaza la supervivencia del euro, sino que también hace tambalear los fundamentos mismos de la Unión Europea, como afirman analistas.
“Contengo la respiración,” dice Paul de Grauwe, profesor de Economía en la Universidad Católica de Lovaina y asesor de la Comisión Europea. “Hace unos meses, hubiera dicho que podríamos resolver el problema tomando medidas para estabilizar el euro,” comenta De Grauwe. “Pero esto no ocurrió. El problema ya se ha diseminado.”
Indecisión
Los líderes de la Eurozona estarán bajo enorme presión cuando se reúnan hoy viernes en Bruselas, en un intento de restaurar la calma luego de semanas de peligrosa indecisión sobre medidas de rescate para Grecia. Este encuentro se ha convocado para autorizar formalmente el préstamo a Grecia, el cual es cofinanciado por el Fondo Monetario Internacional (IMF), entidad que acordó la semana pasada en intervenir para sacar a Grecia de la tormenta y asegurar sus deudas. Sin embargo, cuando finalmente llegó, esta cuerda de salvamento no logró calmar la nerviosidad financiera.
“Los líderes deben evitar que la crisis en Grecia continúe disparándose fuera de control, deben prevenir que el país quiebre, y que el fenómeno se extienda a otros miembros de la eurozona. Si esto ocurre, probablemente se producirá una desintegración de la zona euro,” advierte Simon Tilford, economista del Centro para la Reforma Europea en Londres. “Eso implicaría un daño terrible para Europa, para la Unión Europea”.
A estas alturas, poco es lo que se puede hacer, afirma Cinzia Alcidi, del Centro de Estudios de Política Europea, con sede en Bruselas. “Si hay pánico, es poco lo que se puede hacer. El papel de los líderes gubernamentales es enviar un mensaje para satisfacer las expectativas. Pero si hay pánico, esta estrategia no funciona. Así que, no importa realmente lo que suceda en el encuentro de líderes de la UE; no espero ningún cambio en los mercados financieros.”
Guerra a especuladores
Mientras Wall Street registraba su pronunciada baja, la canciller alemana, Angela Merkel, fustigaba a los especuladores y dijo que estaba “decidida a ganar” lo que calificó de “batalla entre los políticos y la bolsa de valores”. También embistió contra las agencias de calificación crediticia por la degradación esta semana de la solvencia portuguesa, con lo que aumentó la presión sobre el euro. Tanto la canciller alemana como el presidente francés, Nicolás Sarkozy, solicitan una mayor regulación y más estricto control de las agencias de calificación crediticia.
Peter de Gauw, de la Universidad de Lovaina, señala sin embargo que Merkel contribuyó a la crisis “por vacilar constantemente y no cumplir sus promesas. Así se agudizó la crisis, y se creó una situación en la que tendremos que pagar más de lo que era en un principio.”
Simon Tilford asegura que los actuales temores en el mercado financiero son “completamente justificables”, y Berlín se equivoca al realizar esta ofensiva. “No se podrá culpar a los especuladores financieros si el euro realmente comienza a desmoronarse.”





























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