La globalización en el mundo ha creado grandes oportunidades, pero también grandes desigualdades y desequilibrios. Así lo afirma el escritor Ernesto Ottone en su nuevo libro “Gobernar la globalización”.
El tema central es el planteo de si la globalización que tenemos, es la que queremos. El escritor sostiene que es posible lograr una globalización distinta, y enfatiza la importancia de la “voluntad”. “Estar contra la globalización es como estar contra la electricidad”.
Vista la situación actual, la idea de que la economía mundial podría encontrar a través del mercado un sano equilibrio, es una idea que ha quedado completamente desfasada al ver la crisis de 2008. Clave para lograr una mejora es crear formas de gobernanza mundial que incluya tanto a las potencias como a los países más pobres.
En este contexto, Ottone señala la rápida recuperación de América Latina. No se trata de ningún milagro, sino del hecho de que los países de la región tenían mayores regulaciones financieras, producto de las crisis anteriores. Al mismo tiempo, los gobiernos lograron contrarrestar el impacto de la crisis aplicando a tiempo políticas contracíclicas (como bajar las tasas de interés, el encaje legal de los bancos y los impuestos). Importante cambio en la región es también el reconocimiento de Brasil como actor global en el mundo, algo nuevo para América Latina.
El talón de Aquiles de la región es el débil proceso de integración, señala Ottone. “América Latina todavía no ha encontrado los caminos para tener una voz unida en los foros internacionales”.





























Efectivamente, se requiere una globalizaicón con rostro humano, cuyo gran objetivo apunte a solucionar los problemas más acuciantes de la humanidad, acortando dramáticamente la brecha entre ricos y pobres, creando leyes globales, buscando el desarrollo sostenible entre el hombre y su medio, y masificar la educación de calidad, generando paz para hacer viable nuestra existencia como humanos si pretendemos un mundo mejor, parafraseando a Jhon F. Kenedy, si no podemos salvar a los muchos pobres, tampoco podremos salvar a los pocos ricos,en tal sentido la globalizaicón nos brinda la oportunidad de enterdernos y construir un mundo más justo para todos, que solamente los hombres podremos hacerlo, y creo que esta es la época que siempre hemos esperado para habitar realemnte el esapcio tierra que nos toca vivir.
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