Miles de trabajadores de la fábrica de Opel en Amberes han manifestado su temor al cierre. Temen que el nuevo propietario, Magna, suspenda la fabricación de automóviles en la ciudad belga.
A prinipcios de este mes, General Motors decidió vender Opel a la firma canadiense Magna, y se espera que de los cincuenta mil trabajadores de Opel, diez mil serán despedidos. Sobre todo los empleados en Amberes temen por su trabajo pues creen que las fábricas de Opel en Alemania serán mantenidas con capital del Estado.
Empleados de Opel de otras fábricas europeas se han unido a la manifestación en solidaridad.



















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