La compañía petrolera British Petroleum pagará todos los daños causados por la marea de petróleo en el Golfo de México. Así lo ha garantizado el presidente estadounidense, Barack Obama.
En una alocución televisada desde el Despacho Oval, en la Casa Blanca, el mandatario norteamericano aseguró además a sus conciudadanos que este verano se pondrá fin a la fuga de crudo y que se reparará los perjuicios tanto económicos como ecológicos causados a la región costera.
Obama: “Lucharemos contra el vertido con todo lo que tenemos y durante el tiempo que sea necesario”
Crisis política
La catástrofe petrolífera en el Golfo de México es el desastre ecológico más grave en la historia de los EEUU, subrayó Obama. Las consecuencias serán visibles y tangibles a lo largo de los próximos años. Obama se mostró duro con British Petroleum (BP). “Haremos que BP pague por el daño que ha causado su compañía,” precisó.
El desastre petrolífero del Golfo de México supone una crisis económica y ecológica que cada vez alcanza mayor proporción. También resulta una crisis política para Obama ya que, según los sondeos de opinión, cada vez queda más claro que habrá que esperar para ver los resultados de la lucha por contener el vertido. Obama informó que exigirá responsabilidades a Tony Hayward, el impopular jefe ejecutivo de BP. El presidente estadounidense quiere que la empresa petrolera financie un fondo para la completa indemnización de los damnificados.
Obama: “Tendré una reunión con el presidente de BP para informarle que tiene que reservar los recursos que sean necesarios para compensar a los trabajadores y a los propietarios de los negocios que hayan sido perjudicados como resultado de la temeridad de su compañía. Y este fondo no será manejado por BP”.
Insuficiente firmeza
BP deberá abonar muchos miles de millones de dólares y no poseerá poder de decisión sobre estos pagos, puntualizó un severo Obama. Su gobierno es blanco de críticas por la falta de firmeza en la lucha contra el desastre. Pero la compañía petrolera es objeto de aún mayor desconfianza. La presión de Obama sobre la BP en su discurso de anoche parece haber tenido el efecto deseado sobre Billy Nungesser, un importante político republicano en difícil situación debido a que el vertido ha afectado a la costa de Lousiana. En una reacción inicial, Nungasser declaró que Obama hace bien en situar a la BP bajo la vigilancia del Gobierno, para imponerle garantías.
A su juicio “existe mucha desconfianza respecto a BP; pienso que el Presidente tiene razón. El Gobierno federal tiene actuar y obligar a BP a reservar el dinero para asegurarse de que se efectúen los pagos.
El punto de la agenda política
Obama anunció que en un relativo corto plazo aproximadamente el 90% del petróleo será recogido por la empresa petrolera y que la fuga del vertido, situada a 1.600 metros de profundidad, será cerrada “a finales de verano”. Además, aprovechó su alocución para lanzar un importante punto de su agenda política. A su juicio, esta catástrofe deja más claro que se precisa urgentemente una nueva política energética y una nueva política climática con menos presión sobre los combustibles fósiles. El año pasado, la Cámara de Representantes de EEUU aceptó un proyecto de ley sobre el tema. A pesar de ello, el Senado estadounidense todavía no ha actuado.
Anteriormente esta semana, el presidente Obama dijo en una entrevista que la catástrofe en el Golfo de México podría significar para la política energética y de medio ambiente de los EEUU lo mismo que supusieron los ataques del 11 de septiembre para la política de seguridad: dar una apuesta urgente y centrada en un objetivo esencial. No obstante, el mandatario no repitió esa comparación en su alocución de anoche. En muchos de los comentarios sobre su discurso se opina que Obama aún se muestra reservado en su reacción sobre esta catástrofe medioambiental.





























Enviar nuevo comentario