Una declaración oficial contra la ablación de clítoris tiene como objeto dar un recurso a los padres extranjeros en Holanda para que puedan evitar la circuncisión de su hijas. Con el documento los padres pueden demostrar a su familia en su país natal que el procedimiento es un delito, también en el extranjero.
Según el servicio de salud holandés GGD, alrededor de 25.000 niñas en Holanda corren el riesgo de ser circuncidadas. La intervención es innecesaria, extremadamente dolorosa y conlleva peligro de vida, considera el GGD. Lo importante es conseguir poner el tema a discusión. Los padres tienen que poder conversar sobre las razones por la cuales quieren que su hija sea sometida a ese trauma, dice el doctor Feuth.
“Intentamos dialogar y dar información sobre los riesgos que conlleva. La ablación misma es una operación peligrosa que puede ocasionar infecciones y hemorragias fuertes. La niña puede llegar a morir a causa de la intervención. El GGD también informa acerca de las consecuencias psicosociales para la niña y la vida sexual posterior de la mujer.”
Tradición
La mayoría de las víctimas de la ablación proviene de África. A pesar que ya en muchos países africanos existe la conciencia de que la castración femenina es una mutilación que puede llegar a ser muy peligrosa, hay inmigrantes africanos en Holanda que siguen fieles a su tradición.
Debido a que la operación está prohibida en Holanda, las niñas son operadas durante unas vacaciones en su país de origen. Hace cinco años, Fatima Diallo, de 32 años viajó de vacaciones con su hija de 5 años a su país natal, Guinea. La posibilidad de la ablación fue planteada inmediatamente.
“Incluso mi cuñada quería que se circuncidara a mi hija. Yo dije: ‘ni hablar. A mi hija no la tocan. Eso no ocurrirá.’ Ella dijo ‘pero si eso ocurrió con tu abuela, con tu madre, con tu hermana, ¿Por qué no ahora? ¿Por qué?”
Cambio de mentalidad
A veces los padres actúan movidos por sus creencias, a veces por otras razones, dice la somalí Zahra Naleie, de la Fedración de Asociaciones Somalíes en Holanda. La organización se dedica desde hace años a combatir la ablación femenina.
“En Sierra Leona, por ejemplo, el argumento es que la ablación es parte de la tradición. En Somalia y Sudán tiene que ver con el Islam. Pero mucho más a menudo se trata de una tradición y costumbre cultural que la gente no quiere quebrar.”
Según Naleie la prohibición no basta. El cambio de mentalidad comienza con la toma de conciencia. Incluso dentro de una familia la ablación femenina es un tema delicado sobre el que muy pocas veces se conversa.
Documento oficial
Este no es el primer intento de Holanda por llamar la atención sobre la ablación femenina. Desde el 2009, familias jóvenes de extranjeros pueden acudir a consultorios a firmar un documento de ese tipo. La gran diferencia es que la declaración actual lleva el sello de los ministerios de Salud y de Justicia.
Según Naleie, la declaración causa una fuerte impresión cuando los padres deben defender su decisión ante sus familias: “Es un documento oficial del gobierno, firmado por dos ministerios. Esa es realmente una prueba. Con ella le puedo demostrar a mi madre durante mis vacaciones que la ablación es ilegal en Holanda.”
La declaración ha sido traducida a varios idiomas de modo que las familias sean capaces de leer el documento. Todos los padres en Holanda que provengan de países donde todavía se practican las ablaciones, reciben la declaración en el momento del nacimiento de la niña.





























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