Por segundo día consecutivo, muchos aeropuertos europeos permanecen cerrados debido a la nube de ceniza proveniente de un volcán islandés. Cientos de miles de pasajeros se han visto afectados en todo el mundo.
También se ha suspendido el transporte aéreo de mercancías, y aún no se sabe con certeza cuándo podrá reanudarse el tráfico aéreo. Pero el daño ya es enorme, tanto para las compañías aéreas como para la industria y el comercio.
De nuevo dependemos de la naturaleza, en este caso de la fuerza y dirección del viento, para liberarnos de otro fenómeno natural, la nube de ceniza volcánica. Según anuncia Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea, el viento en la región sobre el noroeste de Europa es demasiado débil, como consecuencia de lo cual la nube se desplaza lentamente y conserva su considerable espesor. Para hoy viernes se espera que se suspenda aproximadamente el 60 por ciento de los vuelos en Europa.
Es aún poco lo que se puede decir sobre el daño que la nube de ceniza ocasiona, todavía, comenta el economista especializado en navegación aérea Hans Heerkens.
No hay compañías aéreas que puedan beneficiarse de esta situación, ya que todas se encuentran en la misma situación. Lo que sí se verá es si existen diferencias en el trato que dan a sus clientes las de bajo coste como Easyjet o Ryanaier y compañías como KLM. Porque por lo general, KLM ofrece más servicio y ahí es cuando los pasajeros deberían ver las ventajas de pagar más dinero.
No se trata solamente del perjuicio ocasionado a los propios pasajeros, porque el hecho de mantener los aviones en tierra es extremadamente costoso para las compañías.
"Un avión cuesta muchísimo dinero, el más costoso tiene un precio de 250 millones de euros. Eso significa que la empresa propietaria está obligada a ganar 25.000 euros diarios sólo para pagar el interés de un préstamo para hacerse con uno de estos aparatos. Hablamos de sumas millonarias.
Como siempre, en este tipo de desastres hay también sectores que se ven beneficiados: muchos pasajeros que se han quedado en tierra, alquilan un auto para poder llegar a su destino. También se ponen en funcionamiento trenes extras internacionales. De esta manera, el tren Eurostar, entre Bruselas y Londres, ha vendido, a vertiginosa velocidad, todos sus billetes para los próximos días. También los hoteles en ciudades como Ámsterdam se han visto beneficiados, pues miles de pasajeros alquilaron habitaciones para pasar la noche, lo que causó, además, un aumento de los precios.
Pero, aparte de las compañías de alquiler de autos, ferrocarriles y hoteles, el mundo de la industria y el comercio se ha visto muy afectado por la nube de ceniza. Se ha suspendido el transporte de mercancías, muchas de ellas productos perecederos que terminarán en la basura. El economista Heerkens dice que como “actualmente muchos negocios manejan el principio de ‘justo a tiempo’, por el cual, para economizar dinero, embarcan las existencias en el último minuto, ahora tienen problemas porque las mercancías se agotan en un determinado momento y no se pueden volver a producir. Ése es el tipo de efecto que vamos a tener en la economía.
Las estimaciones sobre el perjuicio las tendremos dentro de algún tiempo. Por el momento, los ojos de todo el mundo se enfocan en los portavoces de los aeropuertos cerrados. Eso también ocurre en Polonia donde hoy se decide sobre la posibilidad de aplazar el entierro del presidente fallecido Lech Kaczynski, previsto para el domingo, ocasión para la se espera a decenas de líderes mundiales, entre ellos, Barack Obama.





























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