Concluido en Francia el juicio contra Manuel Noriega por blanqueo de dinero del narcotráfico, la fiscalía pidió diez años para el ex-dictador y una multa de 2,3 millones de euros. Su defensa pidió la absolución.
Concluyeron los alegatos de las partes, y ahora todo queda en manos de la jueza Agnes Quantin, quien, según las autoridades judiciales francesas, ha actuado en estricto cumplimiento del debido proceso. Se espera una sentencia a inicios del otoño europeo.
El ex general panameño había sido extraditado de Estados Unidos a Francia el pasado 27 de abril, luego de haber cumplido una condena de cárcel por tráfico de drogas. En 1992 había sido condenado a 40 años, pero por buena conducta se le redujo la pena a 17.
Condenado ya en Panamá
Desde antes de la extradición a Francia, las autoridades judiciales panameñas requerían la presencia de Noriega en Panamá. Éstas lo habían condenado en ausencia por el asesinato de los opositores Hugo Spadafora y Moisés Giroldi, así como por el fusilamiento de ocho militares, entre otros crímenes.
Razones muy probablemente políticas hicieron que la petición de extradición francesa le gane la carrera a la petición panameña. Un convencido de esto es el analista Miguel Antonio Bernal. “Existen individualidades que por motivos diversos no quieren que Noriega venga a cumplir la condena en Panamá, lo que estaría en contra de los principios básicos de la administración de justicia”.
En entrevistas anteriores, el analista ya había mencionado que el regreso de Noriega y sus eventuales revelaciones podrían desestabilizar el mundo político panameño y desfavorecer negocios millonarios entre los grupos de poder. De ahí que varios gobiernos no se habrían esforzado en solicitar su extradición.
Pero según Bernal, la mayoría del pueblo panameño que sufrió los embates de la dictadura de Noriega no solamente quiere que se cumpla la condena que deba aplicar Francia, como se la aplicó Estados Unidos en su momento, sino que quiere también que, cuando se logre su retorno a Panamá, pague con la cárcel las condenas que ya tiene.
El problema de la extradición
La solicitud de extradición de Noriega a Francia por parte de Panamá tiene el problema de que no cuenta con el apoyo de un convenio de extradición entre ambos países.
“Las condenas él tiene que cumplirlas en algún momento”, sostiene Bernal. Una vez que sea condenado y cumpla la pena en Francia, Noriega tendría después que cumplir las condenas de Panamá.
Bernal sostiene que hay que esperar a lo que diga la sentencia de la justicia francesa y, dependiendo de ella, las autoridades panameñas deberán presentar la solicitud de extradición no solamente ante Francia, sino también ante las autoridades estadounidenses, en caso que sea llevado a Estados Unidos por las autoridades francesas, “pero lo ideal sería que la justicia francesa haga una excepción y acoja de forma directa la solicitud panameña de extradición”.
La imagen persiste
En su último alegato, el abogado de Noriega pidió al tribunal que lo juzga “ir más allá de la imagen que los estadounidenses presentaron de Noriega como un dictador y traficante” y sopesar su absolución, algo que la fiscalía considera no a lugar.
Noriega, actualmente de 76 años, fue general y ‘hombre fuerte’ de Panamá entre 1983 y mayo de 1989, cuando asumió el poder de forma unilateral. En diciembre del mismo año fue derrocado por tropas estadounidenses que invadieron Panamá y retiraron a su, hasta entonces, aliado político. Noriega dice ser víctima de la conspiración estadounidense.
En Panamá se lo recuerda sin embargo no sólo como el violador de garantías fundamentales constitucionales, sino también como el homicida comprobado y condenado, y que perdió su grado de general ante los ojos de las leyes panameñas cuando fue degradado en 1990.





























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