Una piscina en la ciudad holandesa de Zwolle ha decidido permitir el uso del "burkini", según lo comunicó la dirección del establecimiento tras mantener consultas con las autoridades municipales de esa localidad. La semana pasada se desató una discusión en Holanda después de que una mujer fuera expulsada de la piscina por llevar este traje de baño islamita. El "burkini" es fabricado por una empresa holandesa.
Nicolien de Boer
El director de la piscina comunicó la semana pasada que no podía admitir el traje de baño islamita porque resultaba chocante para los demás bañistas. El burkini es una especie de traje de submarinismo pero menos ceñido al cuerpo. A la mujer en cuestión se la invitó a retirarse y regresar durante el horario especial para extranjeros. Pero la comisión del gobierno municipal solicitó al director que reconsiderara su decisión. El argumento de la municipalidad es que las horas especiales de apertura "no están destinadas a negar la entrada durante los horarios regulares de natación recreativa."
Con esta decisión, el municipio se adhiere a la postura de la subsecretaria de Salud, Bienestar y Deporte, Jet Bussemaker, quien había opinado que el burkini precisamente contribuye a la integración de la mujer musulmana en las actividades deportivas. Es justamente gracias a este traje de baño especial que estas mujeres pueden asistir al natatorio, según Bussemaker.
Convertida al Islam
Lo sorprendente del caso es que la mujer expulsada de la piscina no era una extranjera, como presumía la dirección del natatorio, sino una holandesa. Liselotte Buitelaar es una holandesa convertida al Islam, que ya había estado en la piscina con su hijo anteriormente, tal como ella misma declaró durante una entrevista. Según Buitelaar, en esa ocasión otro bañista había reaccionado con sorpresa, pero no había sido expulsada.
"Nadar en un traje de baño común no es una opción para mí", explicó, "excepto durante horarios especiales" (para mujeres, red.) "Yo deseo ir a nadar en el momento que me convenga, entre el público común y corriente".
El burkini es una prenda de diseño original australiano. Desde noviembre, una empresa de Meppel, cerca de Zwolle, ha adquirido el derecho de distribución para Europa y el norte de África. Según la empresa, en Europa se venden cientos de burkinis y se envían decenas de miles al norte de África. En el sitio de la empresa en Internet, la burkini es promocionada con las palabras "Libertad, flexibilidad y confort".
Luego del burka
En Amsterdam no se han registrado casos en que se haya empleado este traje de baño musulmán. Pero de un inventario realizado por un programa informativo de la televisión holandesa se desprende que, de 35 piscinas consultadas en toda Holanda, seis han tenido experiencias con mujeres en burkini. Cuatro les negaron el ingreso y dos de ellas están aún en proceso de consultas sobre la postura a adoptar.
La discusión sobre el burkini surge unas semanas después de que el gabinete holandés decidiera abandonar la idea de prohibir el burka, aunque recomendando evitar su uso en el transporte público y en las escuelas porque "una prenda que cubre el rostro es indeseable". El burkini no recae en esta categoría dado que este traje de baño islamita deja expuesto el rostro.





























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