Mayra, una joven de las favelas de Brasil, ganadora del Premio Infantil de la Paz. En la Ridderzaal, una antigua sala en la sede del gobierno holandés, en La Haya, Desmond Tutu hace entrega del Premio Infantil de la Paz 2008 a Mayra Avellar Neves, una joven de 17 años criada en la favela Vila Cruzeiro de Rio de Janeiro, donde se libra una guerra de poder entre narcotraficantes.
Por el peligro que representan las balas perdidas, los niños no pueden asistir a la escuela, a veces durante varios meses. Mayra organizó una movilización exigiendo educación digna para todos los niños y jóvenes de este barrio marginal.
Escuelas cerradas por la violencia
"En nuestra favela se producen muchísimos enfrentamientos armados por lo que no se puede salir a la calle ya que es demasiado peligroso. El año pasado, la escuela de mi favela Vila Cruceiro estuvo cerrada durante siete meses a causa del narcotráfico. La policía está combatiendo esta mafia con mano dura desde hace años. Se hacen barricadas y los maestros que viven en otros barrios no pueden llegar a su trabajo. Hace dos años organicé una marcha de la paz con trescientos niños, pidiendo a la policía que no use tanta violencia y deje de patrullar cerca de la escuela para que pueda funcionar. Los niños tienen derecho a la educación porque, si no, corren más peligro de ser reclutados por los narcotraficantes", asevera Mayra. Crecida en un ambiente de violencia, Mayra aparece combativa y esperanzada, con una flor azul de fieltro en su pelo rizado.
Sobre el asfalto
El holandés Nanko van Buuren, director de la fundación Ibiss, se ocupa desde hace años de la suerte de los pobladores de las favelas brasileñas y los niños de la calle. El tomó la iniciativa de proponer a Mayra para el premio infantil de la paz. "Siempre está en primera fila, organiza movilizaciones, ella lleva a la práctica lo que se promueve con el premio", dice Van Buuren. En su opinión, la juventud en Brasil ha cobrado mayor capacidad de expresión desde la dictadura militar de los años ochenta. "Los brasileños están muy politizados, incluso los niños nacidos después de 1984, como Mayra. Ella tiene la suerte de que sus dos padres aún viven. En la mayoría de las familias de las favelas, uno de ellos generalmente ha muerto, alcanzado por una bala perdida o por haber integrado una banda narcotraficante." Los padres de Mayra quisieron brindar una buena educación a su hija, por eso eligieron un colegio fuera de la propia favela.
Dice Van Buuren: "Si bien Mayra residía en una favela, asistía a una escuela bastante decente sobre el Asfalto, como llamamos al territorio fuera de la favela. De esa manera, ella pudo ver claramente las diferencias y se negó a aceptar que las personas fuera de la favela tuvieran más derechos que los pobladores del barrio marginal. Esa es la razón por la que, ya desde muy joven, comenzó a exigir los mismos derechos para los niños y jóvenes de la favela", relata Van Buuren.
Premio Infantil Internacional de la Paz
Mientras tanto, la escuela de la favela Vila Cruceiro ha vuelto a abrir sus puertas. Con este premio, Mayra espera poder ayudar más a la juventud de las favelas. El premio es una iniciativa de la organización Kidsrights, que apoya a los jóvenes que defienden los derechos básicos de sus pares en sus propios países. Los jóvenes que luchan contra el trabajo infantil y la prostitución infantil. O defienden los derechos de los niños refugiados. Cada año, el premio es entregado por un representante de la lucha por la paz, este año le corresponde al Premio Nóbel de la paz sudafricano, el obispo Desmond Tutu. En 2007, el premio fue otorgado a Thandiwe Chama de Zambia que, al igual que la brasileña Mayra, defiende el derecho a la educación.
Esperanza de un buen futuro
Después de la entrega del premio, Mayra Avellar Neves conversará en Brasil con el gobernador de Rio de Janeiro, el ministro de Educación y Desarrollo Social, y con el secretario de Seguridad. Espera convencerlos de que es preciso ofrecer mejores perspectivas de futuro a la juventud, para evitar que se unan al crimen organizado. "Muchos niños en las favelas creen que su destino es ser negro, pobre y convivir con la violencia. Yo les quiero demostrar que pueden luchar por salir de esa situación", afirma Mayra. La ganadora del premio infantil de la paz participa también en el grupo de teatro Favela Forca. Con danza y teatro, el grupo intenta aumentar la confianza en sí mismos de los niños, y enseñarles a través del juego a encontrar oportunidades. Los padres de Mayra preferirían mudarse a otro barrio pero su hija no quiere abandonar la favela. Acaba de pasar el examen de ingreso para la universidad, y quiere servir de modelo para los demás niños.
Al finalizar, Mayra canta una canción: "Pueden encarcelarme, pueden golpearme, hasta pueden dejarme sin comer, pero no voy a cambiar de opinión. Del morro yo no salgo, no".





























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