La supermodelo Naomi Campbell deberá prestar declaración el jueves en el proceso contra Charles Taylor ante el tribunal para Sierra Leona en la ciudad holandesa de Leidschendam. La prensa mundial se ha dado cita para presenciar el evento.
Pretoria, 27 de septiembre de 1997. Nelson Mandela en el centro de la atención de una cena de gala. Es lo que corresponde por ser el primer presidente de una Sudáfrica liberada del Apartheid, y además un símbolo mundial de dignidad humana. Entre los asistentes, Graça Machel, la futura esposa de Mandela, y dos personajes que se volverán a ver el próximo jueves 5 de agosto ante un tribunal; él como acusado, ella como testigo.
Él es Charles Taylor, quien tenía 49 años cuando asistió a la cena de Mandela y había sido recientemente electo presidente del pequeño país de África Occidental, Liberia. Su camino al poder comenzó en la noche de Navidad de 1989, cuando encabezando un pequeño ejército entró al país desde la vecina Costa de Marfil. Taylor hizo saber al mundo que recorrería la espesa jungla liberiana hasta llegar a la capital, Monrovia. Las proezas de guerra de su campaña: asesinatos, violaciones, saqueos y el reclutamiento de niños soldados para la temida “Small Boys Unit”. Taylor ganó las elecciones en julio de 1997 con la consigna: “Él asesinó a mi madre, él asesinó a mi padre, yo votaré por él.” Nada se dirá a este respecto el jueves 5 de agosto.
Ella es Naomi Campbell; 27 años en el momento en que fue fotografiada junto a un exultante Charles Taylor. La reina de la pasarela, la mujer más bella del mundo , acostumbrada a las constantes proposiciones y espectaculares regalos. Por ejemplo, diamantes, y de eso sí se hablará el jueves.
Diamantes
La historia de la cena con Mandela es ésta: un grupo de gente de mundo se congrega alrededor de una mesa; Campbell junto a Taylor. El presidente de Liberia es el acostumbrado atractivo conversador, y en eso no le gana nadie. En convencer a la gente de su alrededor. Para él todo son ventajas: invitado de Mandela, lo que le brinda una publicidad impagable, y coqueteando con Naomi Campbell como un agradable pasatiempo. En este segundo factor se incluyen regalos y, según la antigua agente de Campbell, Caron White, éstos consistieron en diamantes, los que fueron enviados ya entrada la noche a la habitación de la modelo. Lo que después ocurrió con las piedras preciosas, no se sabe. Campbell dice que los donó al fondo para la infancia de Nelson Mandela, pero éste dice haber recibido dinero pero no diamantes.
Piezas de puzzle
Hasta aquí la prensa del corazón. A contar del 5 de agosto, durante la sesión del Tribunal Especial para Sierra Leona, se trata de presentar pruebas. Taylor está acusado de crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad, cometidos en el país vecino de Liberia, Sierra Leona, desde 1996. Primero como líder rebelde y más tarde como jefe de Estado. Su organización, el Frente Patriótico Nacional para Liberia, FPNL, tenía lazos muy estrechos con el Frente Revolucionario Unido en Sierra Leona, un movimiento que cometió las mismas atrocidades que las tropas de Taylor en Liberia. Ambas fuerzas colaboraron robando, contrabandeando armas, alimentos y, muy probablemente, diamantes.
Taylor siempre ha desmentido esta versión. ¿Diamantes de Sierra Leona? Nunca los ha tenido, nunca los ha visto. Esto podría afectar la declaración de Naomi Campbell. Ella estará bajo juramento; la costumbre de ponerse de pie e irse en medio de una entrevista, golpeando camarógrafos, no es una alternativa válida en Leidschendam. Si confirma que recibió diamantes de Taylor, posiblemente hará encajar alguna de las piezas del puzzle de Sierra Leona. Es por eso que la fiscalía atribuye tanta importancia a la declaración de Campbell.
Pruebas
La palabra clave aquí es “posiblemente”. Sobre las atrocidades de Taylor en Liberia hay suficiente documentación. También de las relaciones entre ambos movimientos rebeldes. El espectáculo de una supermodelo durante el juicio no aporta nada a esta situación. La misma Corte Especial y la Comisión Liberiana de Verdad y Justicia han reunido suficientes pruebas. Pero lo que corresponde a la fiscal del Tribunal, Brenda Hollis, es relacionar a la persona de Charles Taylor con los caros regalos para Campbell. En caso de conseguirlo, se dará un paso más hacia una solución del caso: la de responsabilizar presonalmente al ex presidente de Liberia por la orgía de asesinatos, extorsiones y mutilaciones, incluyendo la amputación de miembros, en Sierra Leona. Un detalle importante: la acusación deberá demostrar que el regalo de Campbell consistía en “diamantes ensangrentados” de Sierra Leona, extraídos por trabajadores esclavizados por el Frente Revolucionario Unido y llevados a Taylor en Monrovia.
Temida imagen
Gracias al circo mediático, el 5 de agosto el mundo volverá a recordar una parte del pasado reciente que ya parecía olvidada. Después de la primera aparición del principal acusado y de la comparecencia de víctimas mutiladas por el Frente Revolucionario Unido, la atención por las áridas sesiones del tribunal descendió rápidamente. Lo que sí permanece es el problema fundamental de este proceso: relacionar a la persona de Charles Taylor con los crímenes en Sierra Leona. En caso que la Corte Especial lo consiga, el ex presidente pasará muchos años en prisión. Pero Taylor se defiende con fuerza y con la ayuda de un conocido abogado. El caso en su contra dista mucho de ser sólido. Por eso el gran escándalo de la comparecencia de Naomi Campbell, ya que ésta sería la temida imagen: un Charles Taylor triunfante de regreso al África Occidental, algo que quienes iniciaron este proceso no podrían perdonarse jamás.





























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