Esta semana se celebra en Doha la tercera conferencia de los Estados firmantes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. Los representantes de la sociedad civil hacen un llamamiento a cumplir las promesas y a adoptar un mecanismo de seguimiento que dé fuerza al tratado.
Emisarios de 141 países firmantes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC, por su sigla en inglés) y representantes de la sociedad civil se reúnen esta semana en la capital de Qatar, Doha, para discutir los mecanismos de seguimiento que den fuerza al tratado.
Para la argentina Inés Selvood, integrante de la Coalición de Organizaciones No Gubernamentales y participante en el encuentro, en esta reunión ha sido primordial ponerse de acuerdo en “cómo se aplican las medidas que los países se comprometieron a adoptar en la Convención” ya que, al parecer, estas no se llevan a la práctica.
Lo que sucede, según Selvood, es que estos tratados suelen ser muy ‘bonitos’ en el papel y todo el mundo tiene buenas intenciones. “Cuando los representantes vuelven a sus países de origen, sin embargo, ocurre que lo acordado en papeles no se refleja tan bien en la práctica”, dice.
Escuche la entrevista a Inés Selvood, de la Fundación Mujeres en Igualdad, representante de Argentina en la coalición de la sociedad civil en la Conferencia de la UNCAC.
Latinoamérica por buen camino
Selvood comenta que la predisposición de los países latinoamericanos frente a los nuevos mecanismos de seguimiento es en general positiva. Ella recuerda que Latinoamérica tiene su convención contra la corrupción desde 1996, que contiene puntos que ahora en esta reunión son también presentados, como es la cuestión de una mayor participación de la sociedad civil, entre otros.
“Latinoamérica va bien, aunque habría que decir que algunos países como Venezuela estarían en el grupo de los que no quieren una participación efectiva de la sociedad civil, pero eso todavía está en negociación,” sostiene Selvood.
Mientras se definen los mecanismos para la puesta en práctica de la Convención, lo cierto es que según los últimos índices de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, Latinoamérica continúa siendo una de las regiones con cifras alarmantes.
No obstante, para Selvood se percibe una luz en el fondo del túnel: “Se está caminando hacia algunas reformas, sobre todo en temas de financiamiento de partidos políticos o reformas estructurales de la administración pública que quizás permitirían mayor transparencia. Aunque no podemos decir que hay un avance en ese sentido, los últimos informes de la Convención de la OEA que todos los países latinoamericanos suscribieron todavía hacen muchísimas recomendaciones”.
A cumplir promesas
Lo relevante en esta reunión es que, si bien no todos los países podrán asumir los mecanismos en un corto plazo, los reunidos en esta convención en Qatar se van convencidos de que el tema de la corrupción “es el enlace directo hacia el deterioro de los derechos humanos, de las libertades civiles y del desarrollo sostenible”, por lo que instan a la pronta puesta en marcha de los acuerdos.
“Somos optimistas que Latinoamérica está en subida en este camino, aunque veremos después lo que pasa, cuando vuelvan cada uno de estos representantes de los gobiernos a sus países, a ver si finalmente pueden cumplir las promesas que se hacen a nivel internacional”, concluye la representante de Argentina en la coalición de ONGs de la UNCAC.





























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