Se ha asentado el polvo levantado durante las semifinales y todas las miradas están puestas ahora en la final del próximo domingo entre Holanda y España.
Johan Cruyff
Podemos afirmar que esa final es un éxito de la filosofía y el trabajo del mejor jugador holandés de todos los tiempos: Johan Cruyff. El mejor futbolista del mundo de la década del setenta brilló en el Ajax de Ámsterdam y en el Barcelona. Luego como entrenador, tuvo una influencia notable en ambos clubes respecto al estilo de juego y a la preparación de los juveniles. Esa influencia se observa aun hoy en día en ambos clubes, donde se respeta a rajatabla una manera de entender cómo se debe jugar al fútbol. Y si observamos las plantillas tanto de España como de Holanda, encontramos una mayoría de jugadores que juegan o se han formado en Barcelona y Ajax.
Manta corta
Y ese estilo es también uno de los éxitos de este mundial, donde los equipos que pregonan el catenaccio se han ido a casa en una fase muy temprana. Atacar es la divisa, aunque sin descuidar la retaguardia, tal como vimos ayer en el primer tiempo de España ante Alemania. Porque en muchos equipos se ha observado la ley de la manta corta: Si defienden no tienen poder ofensivo, y si atacan, dejan mucho espacio entre sus líneas. El ejemplo quizás más claro fue el partido donde Argentina fue goleada por Alemania. En líneas generales, este mundial ha premiado a los equipos con intención ofensiva, porque además de los dos finalistas, también Alemania y Uruguay no se dedicaron a esperar al rival. También equipos que llegaron bastante lejos fueron aquellos que buscaron el arco contrario. Por ejemplo, el propio Johan Cruyff, fue muy elogioso con la roja chilena, equipo al que calificó como el más atractivo para ver, criticando en cambio a Brasil, porque con tantos jugadores de jerarquía brindaba un espectáculo muy mezquino. Es cierto que tanto Chile como Paraguay no metían goles con la facilidad de Holanda o Alemania, pero ello no quita que lo hayan intentado con todas las armas disponibles.
Uruguay
El bicampeón mundial Uruguay, que el sábado juega por ese ingrato pero de todos modos muy valioso tercer puesto, también ha mostrado un cambio positivo en su manera de ver el fútbol. Durante mucho tiempo abusó de un esquema defensivo y la idea que los partidos se ganaban más con coraje que jugando bien, hecho que les llevaba a acumular numerosas tarjetas y tener que irse pronto de un mundial. Este año, gracias a ese magistral jugador que es Diego Forlán y muchas veces bien acompañado por el ídolo del Ajax, Luis Suárez, y la buena voluntad de los demás integrantes de la celeste, expuso un fútbol atractivo, bastante ofensivo y los resultados están a la vista. La mejor actuación de los últimos 40 años.
Furia versus naranja
Holanda y España no brillaron hasta ahora con una oleada incesante de ataques, pero si fueron siempre quienes tuvieron mayor posesión del balón, aguardando con paciencia el momento en que se podía dar la estocada final. España mejor en el toque corto de primera con los locos bajitos Xavi e Iniesta, Holanda bien en el cambio de ritmo para lanzar a Arjen Robben o Dirk Kuijt, o esperar los buenos disparos al arco de Wesley Sneijder. Habrá que ver el domingo, quien de los dos será el que se adueñe del balón, porque para ambos vale, sin tener la pelota, están perdidos.





























Enviar nuevo comentario