Utilizar la palabra en la lucha por la inclusión de las mujeres sirve para hacer resonar una legítima reivindicación: la necesidad del desarrollo íntegro de la mujer como persona.
Por Yaiza García
Consignas gritadas durante manifestaciones, lemas escritos en pancartas, discursos proclamados desde la tribuna, denuncias en medios de comunicación... Todas ellas actividades que utilizan un medio, la libertad de expresión, pero que sobre todo pueden perseguir un necesario fin: la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Actividades que llevan a cabo, por ejemplo, en muchas radios comunitarias. Emisoras que pretenden democratizar la información y ser una alternativa a los grandes medios de comunicación. “Unos medios que no dan voz a todos los sectores de la población”, explica Lucía Ruiz, periodista de Radio Vallekas (www.radiovallekas.org/spip), una de estas radios ubicada en España, en el madrileño barrio de Vallecas.
Según ella es importante la labor de las radios comunitarias por dos aspectos: “representan otra imagen de la mujer, más cercana a la realidad y no limitada a la idea de objeto sexual (como sucede en los medios convencionales), y porque permiten expresarse a mujeres anónimas, a señoras mayores o amas de casa que necesitan decir lo que viven y sienten”.
“Y todo ello, para lograr que las propias mujeres creamos en la autoridad de nuestra palabra, y así conseguir que también la reconozca la sociedad en general. Sobre todo los hombres, que en la práctica se escuchan mucho a sí mismos y dejan hablar poco a las mujeres”, recalca Lucía.
Para que más mujeres participen en estas radios comunitarias es necesario que también mejore su aprendizaje sobre el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
“Empoderar a las mujeres para que a través estas tecnologías visibilicen sus demandas y su forma particular de crear relatos, eso es lo que hacemos desde la Red Nosotras en el Mundo (www.rednosotrasenelmundo.org)”, explica Paula Morales.
Un proyecto ubicado en Argentina que apuesta además por aumentar “la incidencia mediática de la mujer en temas políticos y económicos, para no asociarla sólo a víctimas de la violencia machista, como ocurre ahora, y que además no registra los casos como el final de un proceso de violencia global, sino tan sólo como un número más”.
Uno de los instrumentos para lograr este objetivo pasa por formar también a los futuros comunicadores en temas de perspectiva de género. Según Paula, “algo que prácticamente no existe en Latinoamérica y es fundamental para entender lo que es el sexismo, el androcentrismo, la misoginia... Que son mecanismos de producción mediáticos que generan discriminación de las mujeres en ciertos ámbitos públicos y crean las condiciones para el ejercicio de la violencia en el ámbito privado”.
Conquistar un lugar en el panorama mediático y convertirse en fuentes informativas es necesario para que la mujer participe activamente en la vida pública y política. Una circunstancia por la que luchan organizaciones como la española Asamblea Feminista de Madrid. Yolanda Iglesias forma parte de ella y nos explica que “somos mujeres auto-organizadas para trabajar en el reconocimiento de ciertos derechos, como el poder tener incidencia en las políticas del estado, porque no se escucha nuestra voz a la hora de elaborar las leyes que nos afectan, como las relacionadas con el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos o sobre la maternidad y la sexualidad”.
En su opinión, “la estructura de organización social en que vivimos, que además ha demostrado su ineficacia provocando la actual crisis, silencia ciertas desigualdades entre hombres y mujeres. Por ejemplo, no se reconoce legislativamente el trabajo de las mujeres en el hogar, incluidas las inmigrantes”.
Para el 8 de marzo y bajo el lema “Frente a la crisis del capital no financiar al sistema patriarcal”, la Asamblea saldrá a manifestarse junto a otras muchas asociaciones y representantes de movimientos sociales en la capital española, esperan con ello “tener mayor repercusión de la que normalmente nos conceden los medios”. Una reivindicación a la que Yolanda suma “el escaso apoyo económico e institucional” que recibimos.
Un apoyo que organismos oficiales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) pretenden aumentar. Mabel Jiménez trabaja para el UNIFEM en Bolivia, donde “intentamos fortalecer las organizaciones de mujeres, formarlas en leyes y temas administrativos para que participen a nivel político. Ya que aunque hay más participación de la mujer en la vida política, aún es insuficiente, sobre todo a nivel municipal”.
Aún queda mucho camino por recorrer en este y en otros derechos de la mujer, pero como recalca Mabel, “para continuar necesitamos la implicación no sólo de organismos internacionales u asociaciones ciudadanas, sino de toda la sociedad, desde los hogares, desde las familias o desde los grupos de jóvenes, que deben ser conscientes de las desigualdades a las que se enfrenta la mujer”.





























me gustaria conocer a mabel garcia jimenez lo estoy buscando ella se encuentra en mallorca y no se nada de ella que se comunique conmigo
gracias
Hola, necesito comunicarme con Yaiza García Lopez y el correo que tengo de ella me viene rebotado....podrían facilitarme un mail de contacto de la compañera?
muchas gracias! y abrazos
Daniela García
Coordinadora Red Nosotras en el Mundo
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