La violencia contra las mujeres, que lamentablemente siempre ha estado presente en la sociedad guatemalteca ha adquirido en los últimos tiempos un cariz cada vez más dramático con su incremento, por la forma cruel y hasta satánica de los asesinatos a mujeres. Esto ha llevado a hablar y tipificarlo como un "femicidio".
Existen supuestos y se han realizado investigaciones acerca del porqué han aumentado tanto los hechos de sangre que golpean a las mujeres. Una teoría fácil es que esto es producto de los cambios que se han producido en la sociedad, que acepta que la mujer se desempeñe en el ámbito público del mismo modo que lo hacen los hombres, y, en consecuencia, esté expuesta a los mismos riesgos y amenazas. Es más, se señala específicamente que las mujeres participan ahora en las bandas del crimen organizado, y en el caso de Guatemala en las llamadas "maras", pandillas juveniles ultra violentas. Otra de las explicaciones es la violencia intrafamiliar, otro flagelo que en vez de disminuir se incrementa y coloca a la familia en el centro de atenicón, como la institución donde se reproduce, desde la cuna, la cultura de violencia que por diversas razones propicia esa intolerancia a los derechos de igualdad entre hombres y mujeres.
Las mujeres que son el soporte de toda sociedad, no son presentadas en esa condición al gran público, sino por el contrario, cada vez más son utilizadas como meros objetos, sobre todo en materia publicitaria.
Pero las causas de fondo de estos fenómenos no hay que buscarlas solamente en elementos puntuales como los que se han señalado. Hay que tener presente que todo esto ocurre en sociedades machistas, donde la ideología dominante conspira en detrimento de las mujeres, en un ambiente que tiende a la reducción de su presencia y sus aportes.
Frente a la injusticia y el drama se ha constituido un movimiento de mujeres que ha logrado resultados importantes, sin embargo, su peso e impacto se potenciará en la medida que las distintas organizaciones se unan por encima de su condición social, intelectual, política y poblacional. Los mensajes deben tomar en cuenta que se trata de un proceso que debe desarrollarse de lo simple a lo complejo, que debe levantar las reivindicaciones de la mayoría de las mujeres y estar libre de intereses particulares. Propiciar esta puesta en común y unión es uno de los motivos por el cual el NIMD, Radio Nederland Wereldomroep y NOVIB OXFAM se han involucrado en el presente proyecto.
Doris Cruz. Directora del Instituto Holandés para la Democracia Partidaria, sede Guatemala.
La violencia delincuencial actual que vive hoy Guatemala afecta a toda la sociedad, pero principalmente a las mujeres. Según informes de varias fuentes, el promedio de mujeres que mueren asesinadas al año asciende a más de 600. Muchos atribuyen estos males a las secuelas dejadas por la guerra interna que asoló al país por más de treinta años. Otros consideran que la sociedad guatemalteca, tradicionalmente patriarcal, ha contribuido a que no se respeten los derechos de las mujeres. Los más conscientes de la problemática están convencidos de que la impunidad y la falta de políticas integrales son la causa principal de que los esfuerzos del estado no se reflejen en un cambio de la situación. Las evidentes falencias en la investigación de los crímenes en Guatemala han ocasionado la movilización de la sociedad. Las iniciativas para que se enmienden los errores provienen de todos los ángulos y de todos los sectores. Unos apuestan por la creación de instituciones que cuenten con mecanismos para la investigación de los crímenes. Otros señalan la importancia de monitorear el funcionamiento de las entidades ya establecidas para ese fin. Mientras se espera la instalación de una Comisión internacional contra la Impunidad, la mayoría está de acuerdo en que, además del cambio de leyes y fortalecimiento de la seguridad, hace falta despertar en la sociedad la solidaridad y la participación ciudadana.
























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