En los últimos años, muchas mujeres y niñas que han huido de la violencia en la región sudanesa de Darfur, son violadas en los campos de refugiados. Esto sucede a pesar de la presencia de una fuerza policial especial chadiana, que es apoyada por Naciones Unidas.
Así se desprende de un informe de la organización de derechos humanos, Amnistía Internacional. Los agresores varían desde profesores y otros refugiados dentro de los campos de acogida, hasta civiles fuera de los centros, quienes acosan a las mujeres cuando salen a buscar agua o leña.
La misión de la ONU en Chad debe ofrecerles seguridad y protección, pero según las mujeres, esto apenas si sucede. No se sabe con certeza la cantidad de mujeres que son violadas, porque a menudo no presentan denuncia por temor a sufrir una exclusión social.
En el este de Chad hay unos 260 mil refugiados provenientes de Darfur, dispersos en 12 campamentos. Desde 2007 en la zona está estacionada una misión de Naciones Unidas. Amnistía Internacional quiere que el gobierno chadiano y la comunidad internacional entren en acción para proteger mejor a las mujeres.

























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