La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras sigue sin noticias sobre el paradero de sus dos cooperantes españolas secuestradas la semana pasada en Dadaab, Kenia, pero insiste en rechazar el uso de la fuerza para su rescate.
Según las últimas informaciones ofrecidas por las autoridades de Kenia, militantes somalíes simpatizantes de Al Qaeda trasladaron a Montserrat Serra, de 40 años, y Blanca Thiebaut, de 30 años, al bastión rebelde de Kismayu. Las dos cooperantes fueron secuestradas el pasado 13 de octubre y trabajan como logistas con MSF en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia.
La organización médico-humanitaria convocó este martes a los medios de comunicación para subrayar que no tiene información veraz sobre la identidad o los objetivos de los autores del secuestro de sus dos trabajadoras. Asimismo, MSF se ha desvinculadode forma rotunda de toda acción armada emprendida a raíz del secuestro y de toda declaración realizada al respecto.
Conforme a las declaraciones de José Antonio Bastos, presidente de MSF España, la organización está en continuo contacto con los agentes pertinentes para la segura resolución del secuestro. Bastos hizo hincapié en la complejidad de este tipo de incidentes, lo que requiere mucha cautela para su gestión. En este sentido, MSF está muy preocupada por que cualquier uso de la fuerza que se quiera relacionar con el secuestro pueda poner en peligro la seguridad y la pronta liberación de sus compañeras.
“Médicos Sin Fronteras está en constante comunicación con todos los actores pertinentes para garantizar la liberación segura y rápida de sus trabajadoras, que podría ser puesta en peligro por el uso de la fuerza”, declaró Bastos, quien añadió que “nos desmarcamos de toda acción militar o armada, así como de las declaraciones o presunciones de responsabilidad relacionadas con este caso”.
Continúan las operaciones
Pese a la dificultad de contar con garantías suficientes para poder continuar con sus actividades, MSF sigue asistiendo a las poblaciones afectadas por la crisis actual en Somalia, Kenia, Etiopía y Yibuti. Sin embargo, y como resultado del ataque en el que fueron secuestradas las dos cooperantes, la organización médico-humanitaria se ha visto obligada a suspender temporalmente sus actividades en el campo de Ifo 2, lugar donde ocurrió el secuestro. Estas actividades incluyen dos puestos de salud y clínicas móviles que estaban facilitando servicios médicos básicos, salud reproductiva y atención prenatal, vacunaciones rutinarias y servicios de referencia hospitalaria.
Raquel Ayora, directora de Operaciones de MSF España, explicó que la suspensión temporal de actividades forma para del protocolo de la organización tras un ataque de este tipo. Se trata, dijo Ayora, de evaluar lo que ha sucedido y por qué. “Las operaciones no vitales se suspenden temporalmente, reduces la presencia del personal y tomas tiempo para averiguar cómo proceder”, declaró.
MSF trabaja en distintos asentamientos, y Ayora señaló que la reducción de actividades sólo afecta a las atenciones en el campo de Ifo 2. Las actividades más importantes se mantienen en el campo de Dadaab, donde la organización cuenta con un hospital de más de 240 camas. MSF espera poder reanudar todas las actividades lo antes posible. El personal esencial para el mantenimiento de las operaciones vitales se mantiene activo, y el resto de los trabajadores espera en un lugar donde no haya riesgo, en este caso, en la capital keniana, Nairobi.
En el campo de Dagahaley, MSF mantiene las actividades médicas de urgencia en el hospital de 243 camas, donde cerca de 200 pacientes reciben tratamiento nutricional terapéutico. Sin embargo, las actividades en cinco puestos de salud se han suspendido y los equipos médicos se mantienen a la espera, listos para reanudar su trabajo en cuanto las condiciones de seguridad lo permitan. Parte de los programas nutricionales en los campos de Dadaab, que asisten a 15.000 personas, también han sido temporalmente suspendidos.
Un trabajo de años
Los representantes de Médicos Sin fronteras España explicaron a la prensa que la organización lleva trabajando en Somalia desde 1991 y en la actualidad opera 13 proyectos en el país, que incluyen actividades médicas relacionadas con la emergencia actual, vacunaciones e intervenciones nutricionales.
Para llevar a cabo estos programas, MSF mantiene negociaciones continuas con los actores clave en el país. La organización retomó sus actividades en Dadaab en el año 2009 y también asiste a refugiados somalíes en los campos de Dolo Ado, en Etiopía.
“Estamos muy preocupados por la suerte de nuestras dos compañeras. Médicos Sin Fronteras se compromete a seguir facilitando servicios médicos en la emergencia actual, incluyendo vacunaciones e intervenciones nutricionales”, dijo José Antonio Bastos.





























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