‘El frío no nos detendrá’, reza el cartel que Anastasija Karimova sostiene de ante la estatua de Lenin. Es una convocatoria para la protesta contra el fraude electoral, prevista para el próximo sábado 4 de febrero.
Para poner fuerza a la convocatoria, Anastasija Karimova viste sólo un bikini, pese a una temperatura de 15 grados bajo cero en la capital rusa. La fecha elegida para la marcha, el 4 de febrero, no es casual, ya que para ese entonces se cumplen exactamente 22 años de la marcha en la que centenares de miles de personas protestaban contra la monopolización del poder por parte del Partido Comunista.
Si bien los organizadores de la movilización se proponían seguir la misma ruta de entonces, el Gobierno municipal lo impidió, razón por la cual se optó por un trayecto alternativo. Otra clara diferencia destacable es que en aquel entonces era impensable que demócratas liberales marcharan hombro a hombro con nacionalistas y neo-fascistas. En esta ocasión, los manifestantes formarán un amplio frente, en el que también participan movimientos de ultra-derecha.
Entre los organizadores se encuentra una gran diversidad de políticos, escritores, intelectuales y periodistas. Uno de ellos es el bloguero Aleksei Navalny, quien ha adquirido celebridad por sus constantes denuncias sobre la corrupción reinante bajo el Gobierno de Vladimir Putin. Sin embargo, Navalny, quien tiene aspiraciones políticas, también es controvertido por sus vínculos con los movimientos nacionalistas y por el reciente contacto que ha buscado con la extrema derecha.
Posiblemente, el participante de más fama internacional es el ex campeón mundial de ajedrez, Garri Kasparov, quien en los últimos años se ha esforzado, con variable éxito, por movilizar a la población para que proteste contra el Gobierno de Putin. Ya en la década de los noventa, Kasparov estuvo temporalmente activo en la política, la cual abandonó para reanudar la práctica del ajedrez. El ex campeón mundial es partidario y defensor de una cooperación lo más amplia posible entre diferentes movimientos y grupos políticos para combatir a Vladimir Putin, quien es favorito para ganar los comicios presidenciales que se celebrarán el próximo 4 de marzo. Con tal fin, también Kasparov está dispuesto a colaborar con los comunistas y con la extrema derecha.
Por su parte, Olga Romanova, quien se desempeña como tesorera de la organización, recauda fondos para adquirir todos los implementos necesarios para la movilización del sábado, como un podio, instalación de sonido, etc. La activista se concentra en brindar ayuda a personas que han sido injustamente privadas de su libertad. El año pasado, gracias a sus esfuerzos, logró la liberación de su esposo, un hombre de negocios que permaneció algunos años en prisión bajo falsos pretextos.
La movilización prevista para el próximo sábado es la cuarta marcha en Moscú desde la celebración de las últimas elecciones legislativas, el pasado 4 de diciembre. En esta ocasión, los asistentes deberán, sin embargo, enfrentar extremas condiciones meteorológicas. Por tal razón, tanto organizadores como adversarios de Vladimir Putin temen que se reduzca el número de participantes.




























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