Después de 15 años de detención administrativa y un número similar de órdenes de liberación, Mohamed El Sharkawi todavía sigue preso en Egipto sin que se le hayan presentado cargos.
El Sharkawi tiene tanto la nacionalidad egipcia como la paquistaní. Fue arrestado por primera vez a comienzos de los 80 después del asesinato del presidente Anwar al Sadat. El tribunal lo absolvió y fue liberado pocas semanas después. A fines de los 80, mientras realizaba una peregrinación a La Meca, se enteró por su familia que la policía lo andaba buscando. El Sharkawi decidió huir a Pakistán donde contrajo matrimonio y obtuvo la nacionalidad paquistaní. En 1994 fue arrestado nuevamente en Pakistán y extraditado a Egipto un año después.
Ley de excepción
Said Haddadi, de Amnistía Internacional ha venido siguiendo el caso de El Sharkawi:
“La petición de enviarlo de vuelta a Pakistán estaba basada en algunos cargos que incluían falsificación de documentos oficiales y posesión ilegal de armas. Pero después de comparecer ante la corte en Egipto, nuevamente fue sobreseído. Ahí fue cuando el ministro del Interior comenzó a emitir órdenes de detención administrativas contra él”
Por casi 30 años, Egipto ha impuesto una ley de excepción a lo largo del país. Dicha ley autoriza al ministro del Interior a “arrestar y retener a personas sospechosas o a aquellas que pongan en peligro el orden público y la seguridad."
Puerta giratoria
A pesar que la corte egipcia absolvió a El Sharkawi, éste nunca abandonó la prisión y su liberación nunca se llevó a efecto. En lugar de eso fue trasladado a otra prisión y mantenido allí hasta que fue expedida una nueva orden de detención administrativa. Haddadi explica este procedimiento conocido por el consejo de derechos humanos de Egipto como la política de “puerta giratoria”:
"Cuando una persona recibe la orden de excarcelación, en el papel se establece que ha sido trasladado a una estación de policía local para finalizar el trámite de liberación. Pero en la práctica el detenido es enviado a otra prisión por algunos días hasta que se haya expedido otra orden de detención. Éste ha sido el caso de El Sharkawi durante 15 años."
El ministro del Interior simplemente ignora las órdenes de liberación, y debido a que no hay cargos específicos contra el detenido, éste no comparece ante un tribunal. Los presos pueden presentar una apelación contra su detención pero en la mayoría de los casos nunca tienen la oportunidad de presentarse delante de un juez.
De tal padre, tal hijo
La familia de El Sharkawi permaneció en Pakistán después de su extradición a Egipto, hasta 2004 cuando su hijo mayor Abdelhamid fue arrestado. Fue mantenido incomunicado durante 14 meses en Pakistán y, tal como su padre, extraditado a Egipto. Dos meses después fue liberado.
Abdelhamid ha venido presentado el caso de su padre ante organizaciones internacionales de derechos humanos. “Sin resultados”, dice. No es optimista respecto a ver a su padre libre muy pronto, a menos que se ejerza fuerte presión internacional contra las autoridades egipcias.
Castigo
Organizaciones de derechos humanos informaron que El Sharkawi ha sido trasladado a seis prisiones y ha sido torturado y maltratado. Hace dos años fue llevado a una nueva prisión, muy lejos de la capital El Cairo, donde vive su hijo Abdelhamid.
“Hace ya dos años que fue trasladado a la prisión Al Wadi Al Jadid, a 1.000 kilómetros de donde vivimos en El Cairo. Yo he estado allí dos veces. La primera vez no me permitieron verlo. La segunda fue hace seis meses.”
La largamente esperada visita a su padre no duró más de dos horas bajo la estricta vigilancia de agentes de seguridad. Según Abdelhaim, su padre fue llevado tan lejos como castigo por haberse negado a ser encerrado en su celda por la noche antes que lo que lo hacían los demás detenidos. Como hijo mayor, Abdelhamid tiene la responsabilidad de velar por toda la familia y espera reunirse con ella en Egipto pero teme por su seguridad si regresa.
De acuerdo a Amnistía Internacional hay miles de prisioneros bajo el régimen de detención administrativa en Egipto, muchos de los cuales son acusados de pertenecer a una organización islámica presuntamente responsable de una serie de atentados de bomba en El Cairo y en la península de Sinaí en los últimos años.



























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