Cada dos horas en algún lugar del mundo alguien pierde la vida o sufre terribles heridas y mutilaciones a causa de las minas antipersonales. Muchos de ellos son niños.
Se estima que en promedio cada año unos 1.500 menores en 70 países son víctimas de estas armas letales. Sobre este tema de vida o muerte hoy se instala en el puerto colombiano de Cartagena de Indias la II Conferencia de Revisión de la Convención de Ottawa, pacto suscrito hace 12 años por 156 países que se comprometieron a eliminar progresivamente las minas de sus territorios. Concurren delgados de 150 gobiernos, incluidos algunos observadores de los 39 países que faltan por adherir al acuerdo, como Estados Unidos y China.
Las secuelas de una mina antipersonal son devastadoras. Si no causan la muerte, cercenan miembros, incapacitan, y destruyen proyectos de vida.
Francelina, la vida real
Hace cinco años, Francelina Rojas y su esposo salieron de la finca en la que laboraban a comprar provisiones a San Vicente del Caguán, en el departamento del Caquetá, sur de Colombia. Era una rutina mensual. Pese al cuidado habitual en una zona de trasiego de guerrilleros y de otros grupos armados, ella sin darse cuenta pisó una mina.
“Sucedió una mañana. En ese entonces era feliz. Ya no. Perdí a mi marido, un bebé de tres meses de gestación y la pierna izquierda”, recuerda Francelina en conversación con Radio Nederland.
La vida de esta mujer joven y esbelta, madre de dos niñas de ocho años y 18 meses, cambió radicalmente. Ya no luce trajes cortos, se apoya en un bastón para caminar, y con pastillas que compra al menudeo espanta un dolor persistente que un doctor le asegura terminará cuando se haga una operación para la que no tiene dinero. Y trabajo tampoco.
Francelina dejó su tierra calurosa y ahora vive en Cajicá, a las afueras de Bogotá, donde en las noches la temperatura puede llegar a bajo cero. Cree que la proximidad con la capital tal vez le facilite una ayuda estatal o a lo mejor encuentre un trabajo acorde a sus limitaciones; aspira a darle educación a las niñas, y como de soñar se vive, “quien quita que me brille una lucecita y pueda conseguir un casita para meterme con mis hijas”. Ella se aferra a la ilusión de un golpe de suerte que contrarreste el infortunio de haber pisado una mina, y comparte su historia sin ocultar la remota esperanza de que alguien la escuche y le tienda una mano. “Es que mis padres no tienen cómo ayudarme. Mi papá es el sepulturero del pueblo y se gana unos 20 mil pesos (unos tres euros) por una persona que entierre”, dice retomando el hilo de la realidad.
Su caso es uno de los 6.696 accidentes con minas registrados en Colombia entre 1999 y 2008.
FARC y tamiles
“Pese a los esfuerzos para avanzar en la acción integral contra las minas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y otros grupos armados ilegales siguen utilizándolas”, afirma un documento de la Vicepresidencia de la República, instancia que junto con el Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (Paicma) ejecuta la política para la erradicación de las minas en el país.
En ese señalamiento a la guerrilla coinciden varias Organizaciones No Gubernamentales. "Las FARC son uno de los mayores utilizadores de minas en el mundo", afirmó recientemente en Bogotá Mary Wareham, miembro del Monitor Mundial de Minas Terrestres (MMM). Un informe de la local Fundación Nuevo Arco Iris indica que esta organización ha aumentado el uso de minas en respuesta a la ofensiva del Ejército. En utilización de minas le siguen los Tigres de la Liberación Tamil, de Sri Lanka. Como Estados, Myanmar y Rusia siguen usando minas antipersonales.
Pendientes
En Latinoamérica además de Colombia otros países aún tienen minas: Argentina, Chile, Cuba, Ecuador, Perú, Venezuela y Nicaragua. Este último espera concluir el desminado de su territorio como ya lo hicieron Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Surinam.
La reunión de Cartagena, que es la segunda de revisión del tratado de Ottawa, después de la realizada en Nairobi, Kenia, en 2004, concluirá el viernes 4 de diciembre con un Plan de Acción hasta 2014 y un listado de recomendaciones para universalizar definitivamente el tratado y erradicar las minas de la faz de la tierra.





























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