“Los que son realmente pobres en Laos no se muestran tan entusiasmados por las microfinanzas de Occidente”. Tales son las declaraciones del holandés Timo Hogenhout, quien trabaja desde hace unos años como asesor en microfinanzas para organizaciones internacionales en Laos.
En este país asiático, casi la mitad de la población vive bajo el mínimo de pobreza de 1,25 dólares por día. “La gente en Laos es demasiado indigente para pedir un préstamo”, explica Hogenhout. “Necesitan más que nada un amortiguador financiero para superar adversidades, como malas cosechas, la muerte de una vaca o la enfermedad de un miembro de la familia”.
Adversidades
La gente intenta crear un amortiguador financiero a través del ahorro. “Como los bancos quedan lejos, no ahorran dinero, sino animales o productos. Sin embargo, si por ejemplo tu esposa se enferma, vender una vaca lleva su tiempo”, comenta el asesor holandés. De esta situación sí se puede concluir que se necesita dinero: un microcrédito para salir de apuros.
Además de ahorrar, suscribir un seguro es otra forma de enfrentar las dificultades. “Laos tiene una gran necesidad de dichos servicios financieros”, afirma Hogenhout, quien aboga por la creación de un sistema de cuentas de ahorro y seguros a través de bancos locales. “Tienen que ser organizaciones que brinden seguridad, preferentemente con personal de la zona. Es importante primero entrenar a estas personas.”
“Solidaridad”
Laos es un país seriamente afectado por la corrupción, aunque incluso el gobierno honra el principio de “una buena acción, merece otra”. Existe la posibilidad de que, al contratar a gente local, la corrupción irrumpa en las microfinanzas. Hogenhout señala aquí una diferencia cultural. “Lo que nosotros llamamos corrupción, aquí se considera solidaridad. Haces algo por mí, entonces haré algo por ti. Si brindas un préstamo, recibirás una compensación. Negarse a aceptar este dinero es considerado un insulto.”
Hogenhout opina que el sistema de pagos en Laos debe desarrollarse más. “Si alguien que vive en el campo tiene un hijo que estudia en la ciudad, resulta complicado enviar dinero. Los giros bancarios no existen, y el uso del teléfono móvil para enviar dinero aún no es posible en Laos.”
Criterios occidentales
Al desarrollar un sistema de pagos siguiendo el modelo occidental, se termina imponiendo a países como Laos criterios occidentales. Al holandés no le parece en sí una mala idea. “El lado positivo es que la gente quizás mejore su productividad, y por ende su nivel de vida. En lugar de sólo arroz y verduras, podrían permitirse de vez en cuando un trozo de carne”. Sin embargo, también hay desventajas. “A veces hay que ser severo. En una sociedad solidaria como la de Laos, la severidad puede causar tensiones.”
Según Hogenhout, aún hay muchas posibilidades en Laos para las organizaciones de microfinanzas. Condición previa es que los laosianos reciban un buen entrenamiento. “No es bueno inundar un país con dinero de donaciones, si no hay un buen sistema de administración. Sólo dar dinero sin que la gente necesite devolverlo, eso es una señal equívoca. La gente no se siente estimulada a tomar iniciativas propias y entrenarse a sí mismas. Si el dinero que invierten proviene de sus ahorros, van a gestionar el proyecto con mayor esmero.”

























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