El crimen organizado ejecuta la tercera masacre en una semana. Quince jóvenes fueron asesinados hace pocas horas en Tepic.
Organizaciones civiles mexicanas aseguran que el número de menores muertos por el crimen organizado en el país desde 2006 es de cerca de 1.200, del total de 28.000 víctimas fatales atribuidas a esta causa.
En Ciudad Juárez, considerada la urbe más violenta de México, el cálculo es de 138 niños y adolescentes asesinados desde diciembre de 2006, cuando comenzó el mandato del presidente Felipe Calderón.
Julián Contreras, del Frente Plural Ciudadano denunció que, según la versión oficial, los jóvenes de Ciudad Juárez son delincuentes y "se están matando entre ellos".
Se trata de "una lógica perversa que incrusta en la población la idea de que no hay nada de que preocuparse porque quienes mueren son criminales", critica.
Según Contreras y otros activistas, a los jóvenes de Juárez se les niega la posibilidad de participar e interactuar entre ellos. "Como adultos no estamos cumpliendo con nuestra función de proporcionarles autonomía. Allí no se pueden hacer fiestas porque te matan", aseguró Nashiely Ramírez, de Ririki Intervención Social.
El viernes por la noche, un comando armado irrumpió en una fiesta y asesinó a catorce adolescentes en dicha ciudad. El domingo, un grupo de sicarios mató a trece internos de un centro de rehabilitación en Tijuana (Estado de Baja California), cuyas edades oscilaban entre los 19 y los 56 años.
Estas organizaciones han constituido una "mesa permanente contra la violencia contra niños y jóvenes" junto con otros grupos de la capital mexicana. Su objetivo es denunciar "la catástrofe humana" que sufren las ciudades de la frontera con Estados Unidos.





























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